La renuncia al secuestro
Sería absurdo negociar con el ELN mientras no desista definitivamente de esta práctica.
Le asiste toda la razón al Gobierno Nacional al condicionar el inicio de la fase pública de los diálogos con el ELN en Quito a la liberación del excongresista Odín Sánchez, secuestrado por el grupo armado ilegal.
La liberación del político chocoano, además de ponerle fin al drama que viven él y su familia, sería un gesto que permitiría crear un ambiente de confianza en torno a este nuevo proceso de paz.
El ELN debe entender que el secuestro, que ha sido su principal medio de financiación, es a los ojos de los colombianos una práctica abominable, por eso, si esta vez la agrupación subversiva tiene la intención de llevar a feliz término las conversaciones, la primera señal que debe dar de manera clara es la renuncia a las retenciones ilegales.
Colombia tiene la oportunidad histórica de cerrar para siempre el doloroso capítulo de las guerrillas, la renegociación del acuerdo con las Farc avanza y podría concretarse pronto. En ese contexto, el ELN no puede ser inferior al momento y a lo que demanda el país, que es ponerle fin al conflicto interno, y la mejor manera para que las negociaciones que se realizarán en la capital ecuatoriana avancen es dejando a un lado la intransigencia y las posiciones radicales.
El triunfo del No y la gran abstención en el plebiscito convocado para refrendar el acuerdo de paz con las Farc se dieron en gran parte porque la actitud desafiante y arrogante que mantuvo la guerrilla a lo largo de las negociaciones alejó al grueso de los colombianos del tema. Si la ciudadanía ve una buena actitud en el ELN, se podría tener una negociación diferente, con respaldo del pueblo, pero eso depende por completo de que la guerrilla entienda que se debe cuidar lo que dice y, sobre todo, lo que hace.