La sequía y las tarifas
La escasez de agua se volvió la excusa perfecta para cobrar más.
El fenómeno del Niño entró en una etapa fuerte, el déficit de lluvias de entre el 40 y el 70% se mantendrá al menos hasta marzo de 2016, lo que indica que las dificultades que ya se presentan en el suministro de agua potable no solo se mantendrán sino que la situación podría ser más grave.
Ante este panorama, las sanciones para quienes desperdicien agua se endurecerán. El castigo será el pago doble por cada metro cúbico que se consuma por encima del promedio.
Si bien es necesario trabajar por el uso racional del agua, ¿por qué la única “solución” a la que acuden las autoridades es al aumento de la tarifa? ¿Por qué lo hacen solo ahora que los ríos agonizan? ¿Dónde queda el componente educativo? ¿Cómo se garantizará que los recursos que se obtengan por el cobro de multas a los derrochadores de agua se invertirán en la recuperación de las fuentes hídricas y no se perderán en los bolsillos de los corruptos?
Por momentos da la impresión de que simplemente se está aprovechando la coyuntura para cobrarle más a los usuarios del acueducto, como se hace también con los de energía.
En el caso de la capital del Valle del Cauca, por ejemplo, donde las Empresas Municipales de Cali, Emcali, dejan perder el 50% del agua que se potabiliza, ¿habrá sanciones también para la compañía? ¿Con qué cara se le pueden aplicar multas a los usuarios que malgasten agua si la entidad que debería dar ejemplo promueve el despilfarro con su ineficacia?
El sentido de este editorial no es oponerse a las sanciones para quienes derrochen agua, sino reclamar una política integral y coherente, pues las mismas autoridades que no cumplen con su responsabilidad en el cuidado y en la recuperación de los recursos hídricos ni previeron los efectos del fenómeno del Niño, quieren ahora lavarse las manos cobrándole más a los usuarios.