Las dudas sobre el cese

viernes 16 de enero, 2015

El cese al fuego bilateral debe ser consecuencia del acuerdo final, y allá todavía no se ha llegado.

Las instrucciones dadas por el presidente Juan Manuel Santos a los negociadores del proceso de paz de La Habana para que inicien lo más pronto posible la discusión sobre el punto del cese al fuego bilateral genera incertidumbre, pues puede convertirse en una oportunidad de fortalecimiento económico y militar de la guerrilla.

El cese del fuego bilateral debe ser consecuencia del acuerdo, y no al revés, como equivocadamente lo plantean el Gobierno y la guerrilla.

La obligación constitucional del Ejército Nacional es seguir a la ofensiva en la lucha contra los grupos al margen de la ley. En este punto debe quedar claro que por estar en un cese de hostilidades las Farc no dejan de ser una organización ilegal.

Si lo que quieren las Farc es que el Estado cese la persecución, deben facilitar la negociación con un lenguaje menos beligerante, con posiciones realistas en el tema de víctimas y de justicia transicional, y con una pronta entrega de las armas.

Una vez el acuerdo de paz esté suscrito y se esté cumpliendo, podrán las Fuerzas Militares y la Policía cesar la persecución de los guerrilleros.

Un cese al fuego bilateral sin que se haya firmado el acuerdo final sería el equivalente a despejar el país para que las Farc se movilicen libremente, lo que llevaría a tener una guerrilla armada y relajada, que no realizaría ofensivas militares, pero que muy posiblemente sí se dedicaría a la delincuencia común, la extorsión y el narcotráfico.

Debe recordar el presidente Santos que el hecho de que se haya avanzado en el proceso de negociación no quiere decir que todo esté listo, pues los puntos que faltan son bastante complejos, y que, como él mismo lo ha dicho, nada estará acordado hasta que todo esté acordado.

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