Los recursos que los corruptos se roban
Los carteles de la salud
Hay que revisar departamento por departamento, para evitar que este esquema perverso se repita.
Los sorprendentes e indignantes hallazgos que permitieron descubrir los carteles de la hemofilia y del sida sugieren que en Colombia los problemas del sistema de salud no se deben a la falta de recursos, si no a la indelicadeza con la que estos son manejados.
Según los cálculos de la Contraloría General de la República, el cartel de la hemofilia se robó cerca de $50 mil millones en Córdoba, mediante el cobro al sistema de salud por servicios prestados a pacientes inexistentes y la falsa entrega de medicamentos. De igual forma operaba el cartel del sida en este mismo departamento. ¿Cuál es la situación en todos los departamentos del país? ¿En cuántos más se aplica esta modalidad de robo al erario, en detrimento de la salud de miles de colombianos de escasos recursos?
Llama la atención que esta modalidad de ilícito se aplica, por lo menos, desde el año 2013, lo que indica que debe haber toda una cadena de corrupción dentro de instituciones y entidades prestadoras de salud, así como de autoridades del sector, que facilitaron estos cobros.
Lo doloroso es que los recursos que los corruptos se roban sin ningún tipo de trabas, representa la negación de servicios, procedimientos y medicamentos a pacientes que sí los necesitan y que deben enfrentar un sinnúmero de trabas. Qué paradoja, el mismo sistema que le regatea la entrega de una tableta de acetaminofén a un usuario, le facilita todos los trámites a los ladrones de cuello blanco.
¿Qué puede hacer el país para evitar que este saqueo continúe? Por lo pronto, las elecciones legislativas son una oportunidad para castigar a las organizaciones políticas ligadas a estas prácticas, mafias electorales que no merecen el poder, porque lo utilizan en beneficio propio y en detrimento de las mayorías.