Petro no es el primero ni será el último presidente investigado, y es crucial que él y su gobierno respeten la independencia y el papel de los órganos de control
Los golpes de Petro
En medio de las investigaciones sobre presuntas irregularidades en la financiación de su campaña, el presidente Gustavo Petro optó por una estrategia preocupante: acusar a los órganos de control de intentar un golpe de Estado bajo el manto institucional, declaraciones que plantean serios riesgos institucionales para el país.
Es legítimo que cualquier ciudadano, incluso el presidente, defienda su inocencia y cuestione las investigaciones en su contra.
Sin embargo, cuando el mandatario utiliza repetidamente el término “golpe de Estado” para deslegitimar las actuaciones de la Fiscalía y otros organismos de control, cruza una línea peligrosa.
En lugar de contribuir al fortalecimiento de las instituciones, Petro parece socavarlas al insinuar que la justicia actúa motivada por oscuros intereses.
El respeto a la institucionalidad es fundamental en una democracia sana. El presidente no puede evadir los controles y señalar a la justicia como golpista cada vez que esta lleva a cabo investigaciones legítimas.
Los órganos de control desempeñan un papel vital en la rendición de cuentas y la transparencia, y su labor no debe ser obstaculizada ni tergiversada con acusaciones irresponsables. En una democracia nadie, ni siquiera el presidente, puede estar exento del escrutinio legal.
Es inquietante que Petro, en lugar de confiar en los mecanismos establecidos para la rendición de cuentas, opte por amenazar con movilizaciones y hablar de una supuesta “ruptura institucional”.
Este tipo de retórica no sólo desestabiliza la confianza en las instituciones, sino que también mina el equilibrio de poderes, un pilar esencial de cualquier democracia.
Es válido que el presidente defienda sus derechos y se defienda de las acusaciones, pero debe hacerlo dentro del marco del respeto a las instituciones. La promoción de teorías de conspiración solo generan un clima de desconfianza y polarización.