Militarizar
La presencia temporal del Ejército en las zonas complejas de Cali es necesaria.
Para avanzar en la lucha contra el delito hay que partir del reconocimiento de dos premisas: la primera, que Cali sí es insegura, y la segunda, que este problema no se le puede atribuir solo a la condición socio económica, porque la inseguridad en la capital del Valle del Cauca no la generan los pobres sino las bandas criminales; en la ciudad hay 250 de estas agrupaciones, de las cuales seis son de incidencia regional.
Quiere decir lo anterior que el problema no lo causan personas que roban para comer, la criminalidad en la ciudad es un macronegocio que encuentra un caldo de cultivo en la cultura del dinero fácil y también en la falta de oportunidades. Por ejemplo, detrás del robo de un celular, hay una organización que lo compra para venderlo en otro país.
La Policía Metropolitana sabe lo que tiene que hacer y lo está haciendo en la medida de sus recursos, que son pocos; en 2015 el entonces alcalde Rodrigo Guerrero, aforó $70 mil millones para la seguridad del presente año que ya están empezando a ejecutarse. Es decir, en lo que resta del año las autoridades tendrán mayor capacidad de reacción y más pie de fuerza. Si bien hay razones para tener miedo, también las hay para tener esperanza.
En ese camino, la militarización temporal de las zonas de la ciudad que son más complejas en materia de seguridad es válida.
Se necesita mano dura para tumbar el negocio criminal que se montó en la ciudad e inversión social para evitar que lo ilícito se siga viendo como opción, esa tiene que ser una prioridad en la que no se puede aflojar.