MIO, el gran reto

miércoles 1 de marzo, 2017

El futuro del MIO es un panorama lleno de interrogantes.

Que el alcalde Maurice Armitage haya nombrado a Nicolás Orejuela, su hombre de confianza, en la presidencia de Metrocali, demuestra la intención del mandatario local de jugársela a fondo por el sistema integrado de transporte masivo.

Sin embargo, el reto que le espera a Orejuela no es nada fácil, el MIO no atraviesa una buena etapa, al contrario, tal vez este sea su peor momento, y los pronósticos no son halagadores.

El MIO no ha podido lograr el número de pasajeros necesarios para ser sostenible financieramente y, siendo realistas, esa meta es ya prácticamente un imposible, pues ante las deficiencias del sistema, se calcula que la mitad de la población que usaba el antiguo servicio colectivo migró al uso de vehículos particulares (especialmente motocicletas) y al transporte pirata. Sólo mejorar la cobertura y la frecuencia evitaría que más caleños se bajen del MIO, pero esto requiere recursos.

Aunque el MIO cuenta con 974 buses, a diario funciona con solo el 75% de los vehículos, las dificultades financieras hacen que los operadores no saquen toda la flota, en algunos casos no hay recursos ni para el combustible. En esas condiciones no se puede lograr que más caleños se suban al sistema, pero, ¿cómo romper ese círculo vicioso?

El problema financiero ya se refleja en el deterioro físico del sistema, el desgaste de los buses es evidente y ni qué decir del estado de las estaciones.

A este panorama se suma que, pese a la voluntad política de la Alcaldía de Cali, el Gobierno Nacional está de espaldas a los sistemas integrados de transporte masivo, como lo demuestra el intento por dejar a las ciudades sin los recursos de la sobretasa a la gasolina, que son destinados especialmente a proyectos como el MIO. ¿Qué se debe hacer?

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