La segunda vuelta definirá el rumbo del país, pero quien gane deberá gobernar para todos los colombianos y reconstruir la confianza nacional
Dos visiones de país, una sola Colombia
La primera vuelta presidencial dejó una certeza que ya nadie puede desconocer: Colombia está profundamente dividida frente al modelo de país que quiere construir.
Los resultados obtenidos por Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda muestran que millones de ciudadanos respaldan dos visiones claramente diferentes sobre el papel del Estado, la economía, la seguridad, la salud y el rumbo que debe tomar la nación en los próximos años.
Sin embargo, la principal conclusión de esta jornada no debería ser la polarización. La verdadera lección es que ninguna de las dos visiones representa por sí sola a la totalidad del país. Colombia es más grande, más compleja y más diversa.
La segunda vuelta, prevista para el próximo 21 de junio, definirá cuál de esos dos proyectos obtiene el respaldo mayoritario de los colombianos.
Pero también abrirá una responsabilidad enorme para quien llegue a la Casa de Nariño. Ya no será suficiente hablarles únicamente a los convencidos ni alimentar las emociones de quienes ya tomaron partido.
El ganador deberá gobernar más allá de sus bases políticas y entender las preocupaciones de quienes votaron por otra opción.
Por eso, la fase de campaña que comenzó después de la primera vuelta debería concentrarse mucho más en las soluciones que en los ataques.
Gobernar es muy diferente a ganar una elección. Una cosa es conquistar votos y otra muy distinta liderar una nación donde millones de ciudadanos piensan diferente y tienen expectativas distintas frente al futuro.
La democracia colombiana superó una prueba importante al canalizar estas diferencias a través de las urnas.
Ahora corresponde que quienes aspiran a la Presidencia estén a la altura de ese mismo desafío democrático y comprendan que el adversario político no es un enemigo, sino una expresión legítima de una sociedad plural.