Los largos trancones se convirtieron en el escenario ideal para los atracadores

Movilidad e inseguridad

lunes 19 de febrero, 2018

Una ciudad es un sistema complejo en el que todo depende de todo. A partir de este planteamiento se explica que cuando un componente del manejo de una urbe empieza a presentar problemas, puede ocasionar dificultades en otros.

Lo que está ocurriendo en Cali con los atracos en semáforos valida esta tesis, pues muestra cómo los problemas de movilidad de la ciudad se convirtieron en un factor de inseguridad.

Los trancones se volvieron el espacio perfecto para que los atracadores adelanten su “trabajo”; primero, porque las víctimas, a bordo de carros, no pueden huír, y, segundo, porque la parálisis del tráfico les permite escabullirse con la confianza de que no serán perseguidos.

Este factor hace que el problema de la movilidad en Cali sea más complejo de lo que se cree, pues va más allá de la pérdida de tiempo que implican los trancones y todas las esperas e incumplimientos que de esto se desprende, al estrés de saber que llegarán tarde, los caleños tienen que agregarle el miedo a ser presas de los atracadores.

En ese sentido, se hace necesaria una mirada integral a ambos problemas, para construir, de igual forma, una solución integral. En el corto plazo se requiere con urgencia que las autoridades de ambos campos, seguridad y tránsito, actúen de manera coordinada.

Quiere decir lo anterior que una mayor regulación vial, que agilice la circulación, con el fin de reducir al máximo posible las esperas en las intersecciones, será de gran utilidad a los patrullajes que deben realizarse en los cruces que están identificados como los puntos de más atracos.

Otra teoría que se ajusta perfectamente a lo que está ocurriendo en Cali en relación con la movilidad y su incidencia en la inseguridad es aquella que dice que el desorden y el caos anteceden al crimen.

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