Mujeres, violencia e igualdad
Solo desde la educación podrá superarse la dañina cultura que valida la violencia de género.
Hoy se conmemora el Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, fecha en la que se conocen cifras que averguenzan, porque reflejan cuan lejos está la sociedad de garantizar los derechos por igual sin ningún tipo de distingo.
En este caso, el de la violencia de género, si bien se ha avanzado en la denuncia, los datos siguen siendo preocupante: las cifras indican que al menos el 35% de las mujeres han sufrido algún tipo de agresión física o sexual, información que se basa en denuncias y que no registra los casos de las que guardan silencio por temor al agresor.
Pero estas no son las únicas modalidades de violencia contra la mujer hay otra incuantificable, la sicológica, cuyos efectos en las vidas de las víctimas, de sus familias y en la sociedad misma son en muchas ocasiones irreparables.
Este es un tema en el que la terapia no se debe dirigir solo a los agresores y a las víctimas, que requieren tratamiento puntual, sino a toda la sociedad que, en alguna medida, sigue validando una cultura machista y de cosificación del género femenino tan arraigada que en muchas ocasiones es promovida por las mismas mujeres.
El endurecimiento de penas contra los agresores de las mujeres es un logro importante, pero no ha sido suficiente para frenar feminicidios, ataques con ácido y demás aberraciones; cambiar el chip en un tema que tiene una carga cultural milenaria tan fuerte no es fácil, pero es posible si la igualdad de géneros y el respeto de los derechos ajenos se vuelve un componente transversal de la educación en todos los niveles.