Hay que aprender de las lecciones que dejó el proceso con las Farc.

¿Negociar con las bacrim?

martes 26 de julio, 2022

¿Cuáles serán las implicaciones del inminente diálogo entre el gobierno entrante y los grupos ilegales? Esta inquietud surge porque, a diferencia de los procesos de paz que se han dado en el país, en esta ocasión la propuesta proviene de 50 organizaciones armadas al margen de la ley que no tienen unidad de mando y a las que bajo ninguna circunstancia se les puede conceder estatus políticos, porque no lo tienen.

Para decirlo en los términos más precisos posibles, los grupos que pretenden negociar con el gobierno del presidente Gustavo Petro, son esencialmente bandas criminales cuya razón de ser son los negocios ilícitos, especialmente el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, y, al tratarse de organizaciones con estas características, lo único que se podría negociar es su sometimiento a la justicia.

El problema que generan estas organizaciones en el país es crítico, pues son las responsables de la mayor parte de la violencia que se vive en municipios apartados y zonas rurales, en las que se disputan a sangre y fuego el control de los cultivos de coca y las rutas de exportación de cocaína.

Las muertes y los desplazamientos que casi a diario ocurren en el departamento del Cauca son producto de ello.

En ese sentido, es válido y muy necesario que el gobierno nacional se esfuerce por devolverle la tranquilidad a los habitantes de las zonas afectadas por este fenómeno, pero antes de dejarse llevar por la idea romántica de una negociación, debe preguntarse cuál sería el alcance de la misma y, sobre todo, la capacidad de cumplimiento de los grupos ilegales.

El acuerdo de paz con las Farc, que eran una guerrilla con supuesta unidad de mando, es un ejemplo del que se debe aprender.

Los ex cabecillas guerrilleros, que gozan de curules en el Congreso de la República y otros privilegios, no garantizaron la desmovilización total de sus combatientes, muchos de los cuales se convirtieron en disidentes y hoy hacen parte de los grupos que quieren negociar con Petro.

Si estos diálogos son simplemente la excusa para lavar la hoja de vida de unos pocos criminales sin garantía de desmovilización total y no repetición, no vale la pena desgastarse en ellos.

Foto: Presidencia de la República

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