No hay que tenerle miedo al subsidio
No hay que tenerle miedo al subsidio
La decisión de la Alcaldía de Cali de subsidiar la tarifa del MIO, aportando $340 por cada pasajero que aborde el sistema, puede ser la anhelada solución a los problemas financieros y de servicio del Masivo Integrado de Occidente.
La propuesta será presentada a consideración del Concejo municipal, que ojalá la apruebe, desde luego con los condicionamientos necesarios para los operadores del MIO, a quienes se les debe exigir que este ajuste en la tarifa, que sería asumido por el Municipio, se traduzca en un servicio con mayor cobertura y mayor frecuencia, que es lo que reclaman los caleños.
El subsidio a la tarifa del MIO debe verse como una inversión social por dos razones fundamentales: la primera, porque es claro que pagar más por cada pasaje afectaría la economía del grueso de los caleños que viven de un salario mínimo o que, incluso, tienen ingresos por debajo de éste, y, segundo, porque el aporte adicional que haría el Municipio, si los operadores responden como debe ser, contribuiría notablemente a mejorar la calidad de vida de los miles de pasajeros que pierden tiempo y llegan tarde a sus compromisos por las largas esperas en las estaciones o la obligación de abordar rutas con recorridos ilógicos.
Esta es una discusión que debió darse hace mucho; en varias ocasiones se propuso desde esta tribuna de opinión evaluar el subsidio a la tarifa como una solución a los problemas del MIO, pero la ciudad le había hecho el quite al tema; enhorabuena el alcalde Maurice Armitage y el presidente de Metrocali, Armando Garrido, decidieron abrir el debate. Casi la totalidad de los sistemas de transporte del mundo que funcionan bien son subsidiados.