No repetir los errores con el ELN
Si para algo ha servido el proceso con las Farc es para saber lo que no se debe hacer en una negociación.
Ahora que el Gobierno Nacional inició oficialmente un proceso de paz con el ELN es fundamental que se tengan presentes los errores cometidos en los diálogos con las Farc para evitar que estas conversaciones sean la repetición de lo ocurrido en La Habana, donde luego de tres años y medio no se ve un acuerdo a la vista.
A los diálogos de Cuba les ha sobrado carreta, el tiempo se ha ido, sobre todo, en consideraciones ideológicas y en evasivas, y lo fundamental, que es el desarme de los guerrilleros, requisito sine qua non para su incorporación a la vida civil y para el ejercicio de la política, está en veremos. Por eso el proceso de paz con las Farc está paralizado.
Por lo anterior el diálogo con el ELN debe ser práctico y debe empezar en sentido contrario al de las Farc, es decir, con una definición clara y precisa de la entrega de armas.
También es necesario que el ELN dé, desde el principio, muestras de voluntad de paz y renuncie al secuestro y al terrorismo, pues en gran medida el descrédito del proceso con las Farc se debe a que paralelamente a los diálogos continuaron con sus acciones delincuenciales, y solo el año pasado entraron en un cese al fuego unilateral.
Ojalá el proceso de paz con el ELN sea fructífero para Colombia, pero, con el estado de estancamiento en el que se encuentran las conversaciones con las Farc, el optimismo debe ser moderado para evitar otra desilusión.
De las partes depende que los colombianos crean en estos nuevos diálogos o que, como ocurre con el proceso de La Habana, se queden sin mayor credibilidad y respaldo ciudadano. Una guerrilla revitalizada por la baja de guardia del Gobierno Nacional