Otra vez la maleza
Es necesario establecer un procedimiento que permita que la poda de zonas verdes se haga a tiempo.
La capital del Valle del Cauca tiene por estos días el aspecto de una ciudad abandonada por cuenta del crecimiento del pasto y la maleza en parques y separadores viales. Rara vez la poda llega de manera oportuna, en alguna ocasión se argumentó falta de recursos, en otras se le adjudicó el problema a cuestiones de tramitomanía, pero siempre, sin importar cual haya sido la razón esgrimida, ha quedado entre los ciudadanos un sabor a desidia por parte de los encargados del tema.
¿Qué se debe hacer para que Cali tenga un mantenimiento eficiente de las zonas verdes?
El común denominador es que se espera a que la maleza se tome los espacios públicos, a que la ciudadanía se queje, para proceder con la poda, pero debe haber una fórmula que permita que las zonas verdes sean atendidas de manera oportuna.
Aunque parezca un debate poco relevante, es un asunto que va más allá del ornato; hay un claro efecto en la percepción de los ciudadanos cuando se encuentran con espacios públicos convertidos en montes urbanos, una sensación de desorden que no es buena. Además, como lo denuncia la comunidad, la maleza se convierte en aliada de los delincuentes que la utilizan para camuflarse, dificulta la visibilidad a los conductores en los cruces viales y es un foco para la propagación de moscos y zancudos, lo que le da al tema visos de problema de salud pública.
Por fortuna, el Dagma ya anunció el inicio de la poda, pero más allá de la atención de la coyuntura, es importante que se trabaje en una mejor planeación del mantenimiento de las zonas verdes. Para hacer las cosas bien, hay que hacerlas a tiempo.