En su visita al epicentro de la ocupación ilegal de tierras, el presidente debe dejar un mensaje claro de rechazo a este flagelo
Petro y las invasiones
Este viernes se espera en Guachené, Cauca, la presencia del presidente Gustavo Petro, quien instalará una mesa interétnica de diálogo en esta localidad, que es epicentro de la invasión de tierras, fenómeno que ha dado lugar a fuertes confrontaciones entre invasores, pertenecientes a comunidades indígenas, y trabajadores de los predios ocupados ilegalmente, la mayoría de ellos afrodescendientes.
Ojalá la presencia del primer mandatario sea más que retórica, pues el serio problema que se vive en el norte del Cauca va mucho más allá de una disputa entre etnias y, además de promover el diálogo entre las partes, requiere decisiones y acciones de parte del Estado.
La invasión de tierras, que, sin duda, ha sido estimulada por el discurso del nuevo gobierno desde la campaña electoral, violenta los derechos al trabajo y la propiedad privada y pone en riesgo las vidas de quienes desde un lado y del otro están involucrados en este fenómeno.
La inacción del Estado ha sido evidente, pues, aunque la mayoría de las invasiones han sido anunciadas, no se han tomado medidas preventivas ni tampoco se han realizado operativos para desalojar oportunamente a los invasores, lo que se ha convertido en un estímulo adicional para quienes se atribuyen el supuesto “derecho ancestral”, algo legalmente inexistente, para ocupar tierras que no les pertenecen y agredir a todo aquel que se les interponga en su propósito.
Lo que se espera del presidente es un pronunciamiento contundente de rechazo a todo tipo de ocupaciones ilegales de bienes públicos y privados, sin rodeos ni imprecisiones que después los invasores utilicen como argumentos.
Si Petro no deja claro que su gobierno no respalda las invasiones, este flagelo continuará y el Cauca estará al borde de una confrontación civil. El presidente debe actuar con responsabilidad.
Foto: Captura de video