Plan Jarillon
Las inundaciones registradas este fin de semanaen sectores del oriente de Cali y en Candelaria motivan a continuar con ahínco el plan Jarillon.
No ha resultado fácil para la administración municipal adelantar las obras de reforzamiento del Jarillon del rio Cauca debido principalmente a las negociaciones con las comunidades asentadas de manera subnormal en la zona.
Hace cuatro años, con un presupuesto de un billón de pesos, empezó este proyecto, uno de los prioritarios en Colombia dentro del plan de mitigación de riesgos frente al cambio climático. Las inundaciones de este fin de semana son un pequeño ejemplo de la vulnerabilidad de Cali frente a aumentos de caudal del Cauca.
Lo cierto es que no estamos ante un invierno inclemente y que el nivel y la fuerza del rio no son descomunales. Esta vez el Jarillon respondió y las afectaciones, aunque mayúsculas, son para un pequeño sector de la población.
La ciudad no ha querido entender la importancia de recuperar el Jarillon para lo que se requiere la reubicación de 6.000 familias. A quienes se oponen al proyecto les parece poco probable que un invierno y un sismo converjan pero lo cierto es que estamos en una zona de alta sismicidad y que las temporadas invernales son cada vez más frecuentes y fuertes.
Si el jarillon no responde, un fenómeno como el ocurrido este fin de semana podría afectar cerca de un 30% del territorio de la ciudad y el número de damnificados seria aproximadamente de 700 mil personas.
Los estudios de riesgos indican que restablecer el servicio de agua podría tardar alrededor de tres meses. No cabe duda que lo ocurrido este fin de semana es una nueva señal, una advertencia de que Cali es vulnerable y que requiere acelerar el paso en el proyecto Jarillon.