¿Qué es la tolerancia?
No es que los caleños sean intolerantes, es que las autoridades permiten que abusen de ellos hasta el cansacio.
A la intolerancia, que es la actitud de irrespeto por las opiniones, ideas o actitudes de los demás, se le atribuye la mayoría de los hechos de violencia que ocurren en Cali. Es recurrente escuchar este argumento por parte de representantes de las autoridades para explicar hechos como riñas, otros tipos de agresiones, envenenamientos de mascotas y hasta muertes violentas.
Sin justificar ninguna acción violenta, vale la pena preguntarse si en verdad los caleños reaccionan de manera agresiva porque son intolerantes o si acaso estas conductas se deben al cansancio de algunos ciudadanos ante los abusos reiterados cometidos por otros sin que las autoridades intervengan.
¿Cuánto tiempo tiene que soportar un ciudadano, cansado de pedir la intervención de las autoridades, a un vecino ruidoso que no regula el volumen de su equipo de sonido y no atiende a los llamados de quienes le piden moderar el ruido? ¿Por qué tienen que soportar los miembros de una comunidad a una pandilla o una banda que traza fronteras invisibles y los somete al coso permanente de extorsiones y robos sin que las autoridades hagan algo para protegerlos?
Nada justifica que un ciudadano reaccione violentamente, pero situaciones como ésta, tan comunes en Cali, son las que generan las tensiones que derivan en agresiones y que podrían evitarse si las autoridades intervinieran oportunamente ante los llamados de la ciudadanía para evitar que la gente, cansada de los abusos, cometa el error de tratar de “hacer justicia” por mano propia.
Las autoridades están minimizando los problemas de violencia de la ciudad al reducirlos a un tema de intolerancia, al hacerlo están desconociendo la alta cuota de responsabilidad que tienen al no intervenir oportunamente y permitir que los ciudadanos lleguen a un nivel de desespero.