¿Quiénes están en las cárceles?

lunes 1 de abril, 2013

a riña que se presentó el domingo de resurrección en la cárcel Villahermosa de Cali, donde nueve reclusos resultaron heridos, es sólo una más de las consecuencias del hacinamiento de los penales colombianos, a los que mensualmente ingresan cerca de 3.500 presos y sólo salen 350.

Como siempre, en este país en el que los muertos se buscan río arriba, no ha faltado quien le endilgue la responsabilidad del hacinamiento del 53% (40.586 presos de más) al Inpec, cuando el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario simplemente está administrando un problema que no es su responsabilidad, pues no tiene potestad para pronunciarse sobre la libertad de los reclusos, que es del resorte exclusivo del lento sistema judicial, que también padece el mal de la congestión.

Para citar un ejemplo claro, en las cárceles colombianas hay 1.575 reclusos que ya cumplieron sus penas, pero no han podido recuperar su libertad por lentitud en los trámites judiciales, que no dependen del Inpec. Igualmente, hay al menos 700 ciudadanos privados de la libertad desde hace más de tres años esperando que se les resuelva su situación judicial.

Adicional a esto, la justicia colombiana tiene herramientas para descongestionar las cárceles que muy poco utiliza, como las detenciones domiciliarias, las libertades condicionales y el uso de dispositivos electrónicos, que aplican en casos.
El problema se ha acrecentado en los últimos años con la tipificación de nuevos delitos que han aumentado la población carcelaria. Hoy los centros de reclusión están llenos, en su gran mayoría, de delincuentes de poca monta, pues a los legisladores se les ocurrió que todos los problemas se arreglan con prisión, sin pensar cuánto le cuesta al Estado el sostenimiento de 116 mil presos y sin ver que los peces gordos, los articuladores de la mayoría de los delitos, siguen libres, por eso, aunque cada día las capturas son mayores, los delitos siguen en alza.

Si el sistema judicial cumpliera los tiempos y en las prisiones estuvieran quienes deben estar tras las rejas, otro sería el panorama, mejoraría la seguridad y no sería necesario seguir construyendo cárceles.

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