Seguridad y ley zanahoria

viernes 20 de noviembre, 2015

El fin de semana pasado volvió a estar marcado por las muertes violentas en la capital del Valle. La mayoría de los casos se debieron a intolerancia social

El fin de semana murieron violentamente 15 personas. Las riñas y los conflictos interpersonales fueron la causa de la mayoría de los decesos y no los ajustes de cuentas entre bandas delincuenciales.

La policía y la administración usan esta causa como argumento para convencer a los caleños de que los homicidios solo afectan a quienes están metidos en el mundo del crimen. La verdad es que, si bien los delincuentes se matan entre ellos, los caleños de “bien” también lo hacen y el alcohol es un detonante. La ley zanahoria no ha podido ponerle mesura al comportamiento de los rumberos.

Homicidios, lesiones personales, accidentes de tránsito y diferentes contravenciones a la ley por cuenta de los alicorados son el pan de cada día de las noches caleñas. El nuevo alcalde, Maurice Armitage, estudia la posibilidad de levantar la ley zanahoria una vez llegue al CAM el próximo primero de enero.

Sin duda, la eliminación mejorará las condiciones económicas de los negocios nocturnos. Sin embargo, no pueden dejarse de considerar los efectos que tendrá sobre la seguridad. El nuevo alcalde recibirá una ciudad en la que el promedio diario de homicidios es de 6 y la tasa por cada cien mil habitantes es de 63.

Cali es una de las ciudades más violentas de Latinoamérica.  Esa realidad exige máxima prudencia a la hora de tomar cualquier medida pues lo ocurrido el fin de semana no es la excepción de una norma sino la realidad de la capital mundial de la salsa.

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