SOS por el agua
El Valle del Cauca es uno de los 11 departamentos en los que empezó a regir la norma. La medida estipula que en el caso de ciudades calientes, como las de nuestra región en los que el consumo promedio es de 16 metros cúbicos, paguen el doble de la tarifa quienes tengan un consumo superior a los 33 metros cúbicos. En realidad, es tan amplio el margen de maniobra entre el consumo promedio y el estipulado para sancionar que la medida no fomentará el ahorro e incluso no le pondrá freno al desperdicio sino al derroche. Más allá de esta consideración, lo cierto del caso es que el mal uso de recursos como el agua tiene que ver con los hábitos de las personas y las costumbres difícilmente se cambian vía tarifa. Los usos ineficientes de los recursos no son conscientes. En ese sentido, para lograr disminuir el consumo del agua más que sanciones el gobierno debe liderar programas educativos que modifiquen la cultura de los ciudadanos y los sensibilicen hacia los temas de protección de los recursos. En ese sentido, Colombia debe implementar acciones de largo plazo que vayan más allá de las emergencias. El país debe asumir seriamente que los cambios medioambientales, si bien tendrán comportamientos cíclicos, serán permanentes y con graves consecuencias para la vida de todos. Según las autoridades ambientales, las probabilidades de ocurrencia del fenómeno del niño se redujeron del 80 al 65%. Sin duda, esa es una buena noticia, sin embargo no puede significar que bajemos la guardia frente a la crisis de agua pues esta seguirá latente.