Un debate que se debe dar
Colombia no debe seguir abordando el tema del aborto de la manera que lo ha hecho siempre.
A la actriz Carolina Sabino, envuelta en un escándalo luego de que la Fiscalía filtrara información sobre un supuesto aborto que se practicó, se le violaron varios derechos.
El caso demuestra que la interrupción del embarazo sigue siendo un tema tabú en nuestro país frente al cual ni siquiera las autoridades tienen claridad, por la interferencia de factores religiosos e ideológicos que impiden que se vea exclusivamente desde las perspectivas del derecho y la medicina.
Dentro de los seguimientos que la Fiscalía realizó al hacker Andrés Sepúlveda y a su entonces esposa, Lina Luna, hermana de Carolina Sabino, los investigadores grabaron una conversación en la que la actriz habló sobre su embarazo y la decisión de abortar debido a que su estado podría complicar su futuro laboral.
Esta información fue filtrada por la Fiscalía, que tenía lista la imputación de cargos contra Carolina Sabino por considerar que su caso no se ajusta a las tres excepciones en las que el aborto es legal en Colombia: violación, malformación del feto y riesgo para la vida de la madre.
¿Cómo entender que una institución como la Fiscalía viole de esta forma el derecho a la intimidad de una ciudadana?
Este caso no puede quedarse en el morbo y debe servir para propiciar un debate nacional sobre el aborto desde la óptima del derecho de las mujeres sobre su cuerpo y el control de la natalidad.
Si bien la prioridad de la política pública en este tema debe enfocarse en evitar los embarazos no deseados, con una mayor educación, debe considerarse la legalización del aborto, primero, porque la penalización solo sirve para impulsar a las mujeres a los riesgos de las clínicas clandestinas, y, segundo, porque es hora de que el control de la natalidad sea visto como un factor para evitar el crecimiento de la pobreza y también para reducirala. ¿Tiene nuestro país la madurez para dar este debate?