Prorrogar los bloqueos, la violencia y las tensiones no dejará nada bueno, el único camino es el diálogo.
Un llamado a dialogar
Después de 13 días complejos, la ciudadanía pacífica debe insistir en el diálogo como única salida a la compleja situación que se vive en el país por cuenta del paro, y que afecta especialmente a Cali, ciudad golpeada por los bloqueos, el desabastecimiento y la violencia.
El llamado al diálogo es en todas las direcciones, así como hay que exigirle al Gobierno Nacional un entendimiento directo con todos los sectores que están en protesta, se debe también reclamar una actitud dispuesta al diálogo y al entendimiento a quienes están en paro.
Que el alcalde Jorge Iván Ospina se haya acercado a uno de los puntos de los bloqueos y, además de no escucharlo, lo hayan insultado, agredido y echado del lugar es un hecho que debe ser rechazado por la sociedad en general y que obliga a los organizadores del paro a evaluar y corregir su postura, pues de esa manera no se puede llegar a los consensos que se requieren para superar esta compleja situación.
Es momento de dar señales de buena voluntad, y la primera debe ser desbloquear la ciudad, pues la parálisis le está ocasionando serios problemas a Cali, como el hambre por la falta de abastecimiento y la carestía de los pocos alimentos que ingresan.
El camino, entonces, debe iniciar con estos dos puntos: desbloquear y dialogar, para poder avanzar. De lo contrario esta situación se tornará cada vez más insostenible, y eso, precisamente, es lo que hay que evitar, es necesario impedir que escalen los daños ocasionados por los bloqueos y la violencia derivada de las tensiones, algo que sólo se puede lograr mediante una conversación incluyente, constructiva y respetuosa.