Un millón de árboles
Hay que unir esfuerzos para frenar la deforestación y recuperar el patrimonio natural perdido.
Durante 2016 Colombia perdió 178 mil hectáreas de bosque, lo que representa un aumento del 44% en la deforestación. La depredación de los árboles, sobre todo en las zonas apartadas, es un fenómeno creciente, motivado por diversas actividades ilícitas, como el tráfico de madera, la minería ilegal y el cultivo de coca.
Por eso, ante este panorama, resulta tan valiosa una iniciativa como ReverdeC, a través de la cual, desde el año pasado, Celsia-Epsa, con el apoyo de la CVC, inició la siembra anual de un millón de árboles.
Hoy, para conmemorar el Día del Árbol, se sembrará en Cali la plántula con la que se completa el primer millón. La meta es sembrar diez millones de árboles en diez años en cuencas hidrográficas abastecedoras de desarrollos hidroenergéticos regionales, un gran aporte.
Pero el daño ambiental es tal y el avance de la deforestación tan acelerado, que no solo se requieren más iniciativas como ésta, sino que también es necesario un trabajo efectivo de las autoridades en la protección de los recursos naturales.
En ese sentido, se debe aprovechar la creciente consciencia ecológica para que los ciudadanos sean activos defensores del patrimonio ambiental, porque sembrar un árbol y/o cuidarlo resulta un aporte de gran valor para sociedad y para el planeta.
Ahora bien, no es sembrar por sembrar, es saber qué especie se siembra y dónde se siembra, para que contribuya al fortalecimiento del ecosistema y no genere problemas en vías o viviendas que después obliguen a su erradicación.
Los árboles combaten el cambio climático, limpian el aire, porque absorben los gases contaminantes y los filtran, proporcionan sombra y frescura, regulan las fuentes hídricas, previenen la erosión y son el hogar de miles de especies, razones más que suficientes para defenderlos.