Todo gobierno, sea cual sea su línea, necesita oposición
Una reflexión sobre la oposición
Todo gobierno, sea cual sea su tendencia, necesita quien lo cuestione con independencia.
Apropósito de la entrada en vigencia del estatuto de la oposición, vale la pena reflexionar sobre la importancia que tiene para un sistema democrático la existencia de fuerzas políticas que hagan contrapeso al partido que esté en el poder.
El Centro Democrático, que partir del 20 de julio tendrá las mayorías en el Congreso y a partir del 7 de agostó será el partido de gobierno, viene de ejercer la oposición y jugó un papel fundamental durante el trámite de muchas iniciativas gobiernistas, aportando la capacidad crítica que las colectividades que hacían parte de la coalición mayoritaria no tenían.
Todo gobierno, sea cual sea su línea, necesita oposición, sobre todo en un sistema presidencialista como el nuestro, en el que el poder del Gobierno Nacional es tal que puede llegar a incidir de manera directa en los otros poderes del Estado y en los mismos órganos de control. Ahí es cuando los partidos opositores cobran especial valor, porque dicen lo que otros callan.
Ahora, vale la pena aclarar que la oposición no es buena per se, hay que diferenciar entre una buena oposición y una mala oposición: la primera critica, cuestiona y denuncia con argumentos y con la intención de corregir los errores del gobierno, y pese a las diferencias ideológicas está dispuesta a respaldar proyectos oficialistas que así lo ameriten.
La segunda es destructiva y tiene como finalidad bloquear al gobernante de turno para que le vaya mal y así capitalizar a su favor la insatisfacción ciudadana.
Ojalá quienes estarán en la oposición el próximo periodo aprovechen las nuevas condiciones que les otorga el estatuto para ayudarle al país desde el control y, claro, que el gobierno, que viene de ser oposición, respete este rol.