Gustavo Alvarez Gardeazábal. ¿Qué dice Ventana de este faro escritor?
Para tener en cuenta:
– A los amantes del buen periodismo nos duele el adiós de Gustavo Alvarez Gardeazábal a su creación periodística como columnista, siendo ADN su más reciente atolón…y pensar que mientras tanto otros le extienden mantas y alfombras a lumbreras como Epa Colombia. Argumenta que se siente como un orate con su retahíla en una esquina de Tuluá…También esgrime los embates propios de enfermedades, a lo que agrega la edad, aunque muchos no compartimos esto, pues con él sucede lo mismo que con los mejores vinos.
Para tener en cuenta 2:
A este que cae en el egoísmo de dejarnos sin sus opiniones, seguramente se le habrá olvidado dos ocasiones en que fui privilegiado al poder conversar con él: la primera al visitarlo en una casa fiscal de la Escuela de Policía de Tuluá luego de su breve cabalgadura como “El comandante Paraíso”, allí ratifiqué que se trata de un iluminado que cometió el error de haber nacido entre mastines, porque en su tierra ha sido perseguido muchas veces, aunque también honrado unas tantas. Su sapiencia y forma tan sencilla y profunda de reflexionar me hicieron regresar en silencio ensimismado a Cali.
La otra vez fue en su casa-chagra entre Tuluá y Riofrio, en un encuentro con el entonces gerente de Telepacífico Víctor Manuel Salcedo, donde debatieron sobre la región mientras daban fin a empanadas, papas aborrajadas y maduros rellenos, con mi frustración de no haber tenido una cámara para haber grabado, pero luego pensé que hacerlo había sido mundano ante la altura y profundidad con que se dialogó allí en aquel corredor al que llegaban los aromas propios de la naturaleza exaltada.
Para tener en cuenta 3:
Y no digo que haya escrito su última columna, apenas lo registró como la más reciente bajo el rótulo de “El Jodario” y el título de “Adiós”. Pienso que no puede ser tan egoísta de irse a orillas del Río Cauca, como lo dice, y colgar al columnista. No, pensemos que es un hasta luego, tiempo en que seguramente dejará que fluya otra de sus novelas, pues aún nos debe la segunda parte…mejor, la extensión de “Cóndores no se entierran todos los días”.
Sin duda que esta decisión causa tremendo vacío y una extensa serie de reacciones, todas ellas lamentando la decisión tomada, sin ocultar la esperanza que Gustavo Alvarez Gardeazábal se arrepienta en medio de una caminata bajo grandes árboles y ruidosos patos cansinos.
-Chao…Nos vemos maña-na…Gracias a DIOS…