¿Qué dice Ventana de estas familias indígenas en El Calvario, Cali?
Para tener en cuenta (1):
– Una bebé de 4 meses falleció en medio del hacinamiento y privaciones en que sobreviven en Cali más de 200 indígenas embera-katio que hace bastantes meses llegaron de Pueblo Rico -Risaralda-, huyendo de grupos armados…La niña se fue entre la impotencia y el dolor de sus padres, lejos de sus ancestros, de sus tierras y de la naturaleza que siempre los había acompañado…
…La despidieron con sus rituales lastimeros, llenos de dolor, como lo hacen en Guadualito, en el Medio Baudó, también a orillas del San Juan, y en otras zonas del Litoral Pacífico…
La muerte de la bebé se produce en momentos en que, como otras veces, se anuncia su retorno…pero, cuando se vayan, dejarán atrás una huella de dolor, que no pudieron despedir a lo largo de los ríos como es sus costumbre, y como lo plasmamos en un documental para Telepacífico, titulado “Guadualito, voces de esperanza” que se puede ver en YouTube.
En Cali ellos viven en una casona de hacinamiento en El Calvario, nombre del barrio que coincidencialmente significa todo lo que han vivido y continúan afrontando…desde compartir un solo sanitario en malas condiciones y una misma ducha, sin quejarse por dormir tirados en el suelo…y las privaciones son largas, además de la inseguridad que los rodea…Moran en el sector de La Olla, donde todo es duro, donde el peligro es su sombra…
Mientras las autoridades competentes retoman sus iniciativas, los Embera Katios tendrán el alma triste y pocas ganas de bailar su danza ancestral, aquella danza de vida, pues sus penas son mayores ante la muerte de la bebé y el riesgo en que se encuentran los demás niños, bastantes por cierto en El Calvario, donde el hacinamiento los acompaña…
– Chao…Nos vemos mañana…Gracias a DIOS por todo…y que la fe siga creciendo firme…