Así se “desaparecen” los votos en Cali
En el último boletín -número 40- publicado por la Registraduría Nacional del Estado Civil con los resultados del preconteo de votos para el Concejo de Cali -con el 95.76% de las mesas informadas- el administrador de empresas Joaquín Olano, quien hizo parte de la lista del Partido de la U a esta corporación, aparece con 2.479 votos.
Esta votación es extrañamente menor a la que Olano obtuvo hace cuatro años, cuando se lanzó por primera vez al Concejo, a pesar de que en esta oportunidad contó con importantes respaldos en su campaña.
Pese a que los cálculos electorales le indicaban que esta vez su votación sería mayor, Joaquín Olano aceptó los resultados, pero cuando empezó a revisar junto a su equipo las actas de escrutinio de la Registraduría encontró una prueba irrefutable de una irregularidad que lo lleva -con sobrada razón- a suponer que hubo fraude en su contra:
Olano votó en la mesa 6 del Colegio Santa Librada, pero en el acta de escrutinio de los jurados de votación de esa mesa no aparece ni un solo voto a su favor…
Surgen aquí varias preguntas: si desapareció el voto del propio Candidato, ¿cuántos más “desaparecieron”? Ya en el equipo de Olano hay otros votos que no aparecen, como el de su hijo y el de la comunicadora de la campaña… ¿A cuántos de los candidatos “quemados” les “desaparecieron” votos?, y, la pregunta del millón, ¿a dónde van a parar los votos perdidos?
El caso de Joaquín Olano amerita una investigación interna por parte de la Registraduría, que debe una explicación pública, y la intervención de la Fiscalía y la Procuraduría, porque coincide con versiones reiteradas que hablan de supuestos fraudes que consisten en sumarle a unos candidatos los votos que han sido depositados por otros.
Razón tienen quienes piden que el escrutinio sea voto a voto.