¿Petro: entre la extradición y el exilio?
Ahora que Gustavo Petro está a pocos días de dejar la Presidencia de la República, una de las grandes incógnitas de la política colombiana tiene que ver con el camino que tomará una vez abandone la Casa de Nariño.
Por lo que ha dicho y por lo que ha escrito, resulta evidente que el saliente mandatario no tiene intención de retirarse de la política.
Aunque en algún momento habló de apartarse, tras su reunión con el excandidato presidencial Iván Cepeda, se informó que Gustavo Petro sería el jefe de la oposición al gobierno del presidente electo, Abelardo De la Espriella.
En el Pacto Histórico, además, guardan la esperanza de que el expresidente recorra las regiones promoviendo candidatos a alcaldías y gobernaciones, así como listas a concejos y asambleas, con el propósito de que el petrismo gane la mayor cantidad posible de espacios en las elecciones de 2027.
Sin embargo, junto con ese escenario político también han crecido las dudas sobre el futuro jurídico del próximo expresidente.
La razón es que el presidente electo prometió revisar lo actuado durante el gobierno Petro y entregar a las autoridades colombianas y extranjeras la información sobre posibles irregularidades que se encuentren…
En ese contexto llama la atención que Iván Cepeda –¿anticipándose a lo que pueda venir?-haya puesto entre sus condiciones para reconocer plenamente al nuevo gobierno que se rechace una eventual extradición de Gustavo Petro.
La sola mención abrió un debate político y alimentó toda clase de hipótesis sobre lo que podría ocurrir después del 7 de agosto.
En América Latina ya existen antecedentes de expresidentes que, tras dejar el poder, terminaron enfrentando procesos judiciales que cambiaron por completo su futuro político.
Uno de los casos más conocidos es el de Rafael Correa, expresidente de Ecuador, quien fue condenado a ocho años de prisión e inhabilitado políticamente por 25 años, luego de ser hallado culpable por la justicia ecuatoriana del delito de cohecho en un caso de sobornos.
Según la justicia del vecino país, durante el gobierno de Correa se estructuró una red de corrupción en la que se exigían aportes económicos indebidos a contratistas a cambio de la adjudicación de obras públicas.
Correa terminó en Bélgica, país donde se exilió y desde donde ha continuado interviniendo en la política ecuatoriana.
En ese contexto, en la alta política colombiana ya se viene hablando de la posibilidad de que Gustavo Petro busque el exilio.
El presidente colombiano tiene nacionalidad italiana, pero su reciente visita al Vaticano, sin un recibimiento oficial de altos funcionarios italianos, así como sus duros pronunciamientos contra ese gobierno, llevan a pensar que Italia no sería necesariamente un camino despejado si, ya en condición de expresidente, decidiera vivir fuera de Colombia.
A esto se suma la reciente petición que el propio Gustavo Petro hizo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para pedirle que lo ayude a salir de la Lista Clinton, episodio que también alimentó las especulaciones en torno al futuro personal y político del saliente mandatario colombiano.
Sólo después del 7 de agosto comenzará a despejarse el panorama…
Habrá que ver cuál será el alcance de las denuncias que el nuevo gobierno decida presentar contra miembros de la administración saliente y si esas actuaciones terminan o no tocando al propio Gustavo Petro.