¿Para dónde cogerán los candidatos pequeños en segunda vuelta?

Mauricio Ríos Giraldo

Una de las pocas claridades que hoy parecen existir de cara a una eventual segunda vuelta presidencial es que la mayoría de los electores de Paloma Valencia votarían por Abelardo De la Espriella si él pasa, y que la mayoría de los electores de De la Espriella harían lo mismo por Valencia si ella es quien logra avanzar.

Es decir, entre los dos sectores de derecha parece haber desde ya un entendimiento tácito alrededor de la necesidad de unirse para enfrentar a Iván Cepeda.

Pero donde el panorama se vuelve completamente incierto es en el caso de los llamados candidatos pequeños, esos que terminaron sepultados por el margen de error de las encuestas o incluso por debajo del uno por ciento de intención de voto.

¿Qué camino tomarán hacia la segunda vuelta?

El caso más llamativo vuelve a ser el de Sergio Fajardo, porque revive inevitablemente el recuerdo de las elecciones de 2018, cuando se acuñó aquella frase de que “se fue a ver ballenas”.

En esa campaña Fajardo fue tercero y decidió no tomar posición entre Iván Duque y Gustavo Petro.

Esta vez claramente no será tercero, y aunque en las elecciones pasadas sí dio señales en favor de Rodolfo Hernández —sin llegar nunca a una adhesión formal— hoy el escenario vuelve a ser complejo, especialmente si la segunda vuelta termina siendo entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.

Pero tampoco parece sencillo para el exgobernador de Antioquia decidirse en un escenario entre Iván Cepeda y Paloma Valencia.

Aunque Fajardo tiene con Valencia una conversación respetuosa, el amargo café que compartieron el pasado fin de semana dejó claro que también existen líneas rojas.

Por eso, el escenario más lógico parece ser que nuevamente Fajardo se vaya a ver ballenas.

Claudia López también parece condenada al limbo:

Aunque en elecciones pasadas respaldó a Gustavo Petro, esta vez aseguró que por nada del mundo apoyaría a Iván Cepeda, pero al mismo tiempo ha cuestionado duramente a Abelardo De la Espriella, a quien incluso llamó “abogado de la mafia”.

Y aunque mantiene una relación más respetuosa con Paloma Valencia, López sigue siendo una fuerte detractora del expresidente Álvaro Uribe Vélez, lo que dificulta una adhesión.

López y Fajardo son, en realidad, los menos pequeños de los pequeños, porque los demás candidatos aparecen completamente desahuciados por las encuestas.

El caso de Roy Barreras resulta particular: está claro que no adheriría ni a Paloma Valencia ni a Abelardo De la Espriella. En la derecha lo detestan…

Pero esta vez tampoco parece tener pista de aterrizaje clara en el petrismo.

Aunque fue pieza clave en la elección de Gustavo Petro en 2022, en la campaña de Iván Cepeda consideran que no necesitan a Barreras, pues creen que su presencia desdibujaría un proyecto de izquierda.

Por eso el pasado lunes Barreras dejó abierta la puerta para apoyar a Cepeda, pero marcando condiciones.

Tal vez el único candidato pequeño que tendría el camino relativamente claro sería Miguel Uribe Londoño, pero únicamente si Abelardo de la Espriella pasa a segunda vuelta.

El padre del asesinado precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, salió de pelea con el Centro Democrático y desde entonces se dedica a atacar a Álvaro Uribe y a Paloma Valencia.

Eso hace pensar que el único escenario lógico para él sería adherir a De la Espriella.

¿Y qué harán Mauricio Lizcano o Sondra MacCollins?

Ambos tomaron distancia tanto del petrismo como de la derecha, y ahí aparece otra realidad incómoda:

Con excepción de Fajardo y Claudia López, las votaciones de los demás candidatos serían tan bajas que, siendo prácticos, sus adhesiones terminarían siendo insignificantes.

Tan insignificantes como las de Luis Gilberto Murillo o Carlos Caicedo a Iván Cepeda. Adhesiones de nombre, pero prácticamente sin votos detrás.


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miércoles 27 de mayo, 2026

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