Dos duras derrotas para Petro en menos de 24 horas

Mauricio Ríos Giraldo

Como se analizó en el Graffiti de ayer, Gustavo Petro fue el gran derrotado de la jornada electoral del domingo 31 de mayo.

Ninguno de los dos escenarios que necesitaba para salir fortalecido se dio. Ni Iván Cepeda ganó la Presidencia en primera vuelta ni logró siquiera convertirse en el más votado de la jornada.

Por el contrario, el ganador resultó ser Abelardo De la Espriella, precisamente, el más duro contradictor del presidente y de su gobierno.

Sin embargo, la derrota electoral no fue el único golpe que recibió el presidente en las últimas 24 horas…

La noche del domingo, Petro sacó una carta del sombrero que claramente no produjo el efecto esperado.

Al desconocer los resultados del preconteo y hablar de un supuesto fraude -del que no presentó prueba alguna-, el presidente intentó trasladar la discusión de las urnas hacia otro escenario.

No se sabe exactamente a qué le apostaba el mandatario, pero algunos analistas interpretaron sus declaraciones como una presión encaminada a generar movilización social, una especie de estallido que cuestionara la legitimidad de los resultados, algo que, por fortuna, no se dio.

Quienes en otros momentos salieron a bloquear vías, vandalizar espacios públicos y destruir infraestructura en nombre de las mismas banderas ideológicas que enarbola el presidente, esta vez no le copiaron.

Petro no tuvo eco, y no lo tuvo porque no tenía cómo probar algo que no existió…

La rapidez, la transparencia y la organización del proceso electoral terminaron blindando las elecciones.

La Registraduría entregó la información con agilidad, las misiones de observación electoral realizaron seguimiento permanente y las múltiples veedurías que acompañaron el proceso contribuyeron a generar confianza.

Pero, además, ocurrió algo que seguramente Petro no esperaba. Mientras él hablaba de fraude, comenzaron a multiplicarse las manifestaciones de respaldo al proceso electoral, a la Registraduría y a los resultados del preconteo, una respuesta totalmente contraria a la que parecía buscar.

Y así, menos de 24 horas después de la derrota sufrida en las urnas, el presidente recibió un segundo golpe político, pues tampoco logró instalar la narrativa del fraude.

Además, sin querer, Gustavo Petro terminó haciéndole más daño a Iván Cepeda:

La reacción inicial de la campaña del candidato del Pacto Histórico no fue la de una campaña que celebraba haber pasado a segunda vuelta.

Por el contrario, transmitió una sensación de derrota que terminó reforzando la percepción que ya había dejado el resultado electoral.

Y cuando el candidato gobiernista decidió acompañar la tesis del supuesto fraude, alineándose con el discurso del presidente, la situación empeoró.

Tanto Petro como Cepeda fueron rápidamente vistos por amplios sectores de la opinión pública como malos perdedores…

Todo indica que en la campaña de Cepeda entendieron rápidamente el error y, por eso, en la mañana del lunes, el propio candidato tuvo que salir a corregir el rumbo. “No hay irregularidades de dimensiones suficientes para hablar de fraude”, dijo Cepeda.

La frase marcó distancia con el discurso que había promovido el presidente apenas horas antes y terminó confirmando algo que ya era evidente: Que el gran problema del petrismo no fue el preconteo, fue el resultado.


Comments

lunes 1 de junio, 2026

Otras Noticias