Cepeda y Quilcué: ¿qué pasaría ante una eventual ausencia?
A medida que avanzan las semanas y las encuestas siguen mostrando al senador Iván Cepeda en el primer lugar de intención de voto, empieza a tomar fuerza una inquietud que muchos no saben cómo abordar, pues tiene que ver con su estado de salud.
No es un asunto menor, pero tampoco es un tema fácil de abordar. En marzo de 2018, Cepeda fue sometido a una intervención quirúrgica por un cáncer de colon y a comienzos de 2026, en enero, tuvo que salir a desmentir versiones sobre un supuesto regreso de la enfermedad.
En ese momento, el candidato dijo que los rumores eran falsos y aseguró que se encontraba bien de salud.
Sin embargo, a medida que ha avanzado la campaña, han empezado a surgir comentarios sobre una posible fragilidad física del candidato.
Algunos observan que el senador no tiene el mismo ritmo de campaña de otros candidatos, que su agenda no es tan intensa, sus desplazamientos son más limitados y mencionan su postura corporal y la lentitud de sus movimientos.
Si bien se trata de apreciaciones, han sido suficientes para que el tema vuelva a instalarse en el debate político, sobre todo por lo que está en juego.
Si Cepeda gana la Presidencia de la República, su condición de salud no sería un asunto personal, sino un asunto de Estado.
Y ahí es donde aparece la pregunta de fondo: ¿Qué pasaría si, por alguna eventualidad, el presidente no puede ejercer el cargo?
La Constitución es clara, en caso de una falta temporal o absoluta, quien asume es el vicepresidente, que en el hipotético caso de que Iván Cepeda gane las elecciones, sería la senadora Aida Quilcué.
Justamente en este punto es donde se concentra la mayor preocupación, debido a la falta de formación y experiencia de la congresista para asumir la Presidencia de la República.
No es la primera vez que ocurre algo así. En la campaña presidencial pasada –en 2022– hubo un debate similar alrededor de Rodolfo Hernández.
En ese momento, algunos sectores expresaron preocupación por su estado de salud, pues se cuestionaba la poca presencia de Hernández en los territorios. Usualmente, el candidato hablaba desde su casa o su finca, lo que se atribuía a posibles problemas físicos.
Hernández no llegó a la Presidencia, pero estuvo cerca, pasó a segunda vuelta, y falleció en septiembre de 2024, víctima de cáncer de colon.
De haber ganado, el ingeniero habría estado sólo dos años en la Presidencia y, en ese escenario, Marelén Castillo –quien fue su fórmula vicepresidencial– habría asumido el manejo del gobierno.
El antecedente está ahí, por eso, aunque el tema sea difícil de tratar, es válido abordarlo, porque lo que está en juego es quién y en qué condiciones podría gobernar a Colombia.