Ubeimar Delgado se define como una propuesta diferente al establecimiento
“Me siento defraudado por Santos”
El precandidato presidencial Ubeimar Delgado, exgobernador del Valle, habló con el Diario Occidente sobre su aspiración y sus propuestas.
Usted fue el primer precandidato presidencial, no del Partido Conservador sino de todos los partidos políticos, en destapar su aspiración, ¿por qué madrugó tanto?
Lo hice persuadido por la gente, en mis recorridos por Bogotá, en otras regiones del país, hablando con copartidarios, con congresistas, con líderes importantes a nivel nacional que me felicitaban por mi buen desempeño como gobernador del Valle, me preguntaban ahora qué sigue y yo les contestaba: “en las manos de Dios, porque no sé nada”, pero con el tiempo, viéndome útil aún para el servicio público, terminé aceptando ir al Tolima a un acto donde me hicieron unas manifestaciones públicas en el sentido de que aceptara una precandidatura presidencial; pasaron unos meses y se repitió un acto público en el Huila, muy importante, y terminé diciendo que sí, que era viable esa precandidatura, y ya he recibido manifestaciones públicas de respaldo en Caldas, en tres departamentos de la costa Caribe y, desde luego, en el Valle del Cauca.
¿Cuál es su posición frente al plebiscito?
El pasado 23 de julio hicimos un acto en La Unión, con cerca de 200 convencionistas que asistirán a la convención nacional del Partido Conservador el próximo 28 de agosto, asistieron representantes de los 18 municipios del norte del Valle e hicimos un sondeo sobre el plebiscito y el 74.8% respondió a favor del “No” y el 25.2% por el “Sí”.
Yo no quiero como precandidato presidencial tomar ninguna decisión o por el “Sí” o por el “No” sin escuchar a la dirigencia popular de los municipios y de las regiones, porque no es un tema fácil, yo no estoy en contra del plebiscito, no estoy a favor, lo digo con total claridad, pero sí quiero conocer en detalle los acuerdos de La Habana para tomar una decisión, que es lo responsable, porque la gente no puede votar a ciegas ni firmar un cheque en blanco.
Si usted es elegido presidente, ¿qué pasaría con los acuerdos de paz?
Respecto al proceso de paz construiré sobre los construido, porque no se puede borrar con el codo todo lo que ha hecho la institucionalidad en estos seis años; por supuesto, como la perfección no existe, es divina y solo Dios es divino, buscaremos mejorar por consensos institucionales lo que se pueda corregir.
Ha llamado la atención su lenguaje crítico y duro frente al presidente Juan Manuel Santos, ¿por qué esta posición?
Yo me sentí defraudado, porque nosotros votamos por Noemí Sanín en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2010 y por Juan Manuel Santos en la segunda con la fe de que continuaría con mano dura y determinación, como venía Álvaro Uribe, frente a los actores armados al margen de la ley, y Colombia votó por él para que continuara con esa línea del imperio de la ley, el orden y la autoridad; entonces, yo sufrí un desengaño como ciudadano y como dirigente político. Si Santos hubiera seguido esa línea, las Farc estarían muy reducidas y se habría podido llegar al proceso de paz y negociar sin necesidad de hacerle tantas concesiones a la guerrilla.
¿Qué se podría esperar si Ubeimar Delgado es presidente?
La primera promesa nacional que hago es que yo a Colombia le garantizaré el mínimo vital, en Colombia los más pobres tendrán como vivir con un mínimo vital, y sin poner más impuestos y sin endeudarnos, el Estado tiene los recursos para ello, lo que tenemos que hacer es cauterizar la corrupción.
Hay $20 billones que se van en corrupción, eso quiere decir que Colombia no requiere más impuestos, los departamentos no requieren más impuestos, lo que se requiere es cuidar bien los tributos, hacerles seguimiento contra la corrupción; esos recursos que se van en corrupción vamos a utilizarlos para solucionar el mínimo vital de los colombianos que viven crucificados de esperanzas y que no tienen un mínimo vital en la vivienda ni en la salud ni en la educación ni para su subsistencia; el mínimo vital lo tiene que cubrir el Estado, por eso es que en Colombia no existe el estado social de derecho.
Si llega a algún punto del país donde no lo conozcan y la gente le pregunta usted qué ha hecho, ¿qué respondería?
Yo tengo para mostrar: primero, tengo 44 años de vida pública en los que mi territorio ha sido el Valle del Cauca, donde logré ser desde miembro de una junta de acción comunal, un comando de juventudes y un comité de barrio hasta presidente del Concejo de Cali, representante a la Cámara, senador, vicepresidente del Senado, presidente encargado del Senado, presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado, llegué también por votación popular a las máximas jerarquías del Partido Conservador a nivel nacional y fui gobernador del Valle. No es gratuito que yo haya llegado a todas esas dignidades siendo hijo de una maestra de escuela y de un ebanista, sino que construí mi vida ladrillo a ladrillo sirviéndole a los demás.
Cada municipio del Valle del Cauca tiene al menos una obra hecha por Ubeimar Delgado, acueductos rurales, canchas de fútbol, polideportivos, puestos de salud, escuelitas, colegios, todo lo que tiene que ver con el desarrollo social y el desarrollo humano, tengo muchas obras que se pueden ver y palpar. Pero también tengo para mostrar cosas que no se ven, pero que se sienten en los seres humanos, como la ley 972 de 2005, que es la ley del sida y las enfermedades ruinosas y catastróficas, esa ley fue importante en un momento cuando en Colombia no había legislación para ayudarle a las personas con enfermedades que no estaban cobijadas por el POS; a través de esa ley, de la que soy autor y ponente, mucha gente se salvó, ahora ya llegaron nuevas legislaciones, pero esa fue la primera ley de rostro humano en salud.
Y, desde luego, tengo también para mostrar mi paso por la Gobernación del Valle, que es lo que más se ha reflejado a nivel nacional, porque el Valle se veía como un departamento fallido, yo lo recibí con una deuda de $643 mil millones y la redujimos a $51 mil millones, es decir que entregamos un departamento viable, y además de pagar deudas, hicimos muchas obras sin necesidad de endeudarnos, sino con base en gestión.
En el partido Conservador siempre se da una puja entre quienes quieren candidato propio y quienes prefieren candidato de coalición, ¿cómo están las cosas al interior de la colectividad?
Uno de los argumentos que me presentaron para convencerme de que fuera precandidato a la Presidencia fue precisamente ese, que el Partido debe tener candidato propio. En el 2010 y en el 2014 nosotros en el Valle apoyamos las candidaturas de Noemí Sanín y Marta Lucía Ramírez, pero el partido las dejó solas. Ahora el Partido Conservador iba silencioso a hacer una alianza con un candidato oficialista que propusiera el Gobierno Nacional, lo estaban llevando con narigueras, ahí es cuando yo salgo a la palestera pública para que el Partido saque muchos precandidatos, los que sean, yo estoy invitando a que salgan precandidatos, que se muevan las bases con una opción diferente, y yo me propongo como una opción diferente del establecimiento.
¿Cómo se debe escoger ese candidato?
A mi me gustaría que fuera por voto popular, en una consulta abierta, pero me tengo que acoger a lo que el Partido escoja, si es una convención en la que participen todos los departamentos, yo me acojo y me someto a que si no salgo elegido candidato estaré acompañando como un soldado más al candidato que salga elegido y espero que quienes participen en el proceso asuman el mismo compromiso y me acompañen si el escogido soy yo. Ahora, hago una salvedad: si el Partido va a escoger un candidato encerrado en cuatro paredes, a la sombra, a eso yo no le jalo.
¿No lo asusta enfrentarse a grandes figuras nacionales?
No, para nada, recuerde a David y Goliat, David salió triunfador, yo soy el David, y ellos todos son el Goliat. Yo estoy recorriendo el país con profunda humildad, con total respeto por la diferencia y colocando este proyecto en manos de Dios.
Alguien ha dicho que su precandidatura presidencial es una candidatura al Senado disfrazada…
Nuestra organización no necesita sino los votos del Valle para elegir senador, quien dice eso no sabe de estadísticas, porque los senadores de la fuerza Social han salido elegidos solo con los votos del Valle, ahora, si se consiguen votos por fuera, pues bienvenidos.
Yo no vuelvo al Senado, y no vuelvo por falta de ganas, sino porque a mi me parece que hay que ceder el espacio a otros y me parece importante que los congresistas no se hagan elegir por más de tres periodos, yo estuve tres periodos y me parece que es lo justo, hay que darle espacios a nuevas generaciones. Le estoy ayudando a mi sobrino Javier Mauricio Delgado para que vuelva al Senado, porque lo ha hecho muy bien, y estoy apoyando a Álvaro López Gil para que vuelva a la Cámara, que también lo ha hecho muy bien, porque son dos personas muy buenas, seres humanos valiosísimos.
Yo tengo descartado ir al Senado, mi proyecto es la Presidencia de la República, yo no sé a donde va a parar este proyecto, pero lo coloco en las manos de Dios.