Patadas literarias con el juego de la pelota

Fútbol para jugar, ver y leer

domingo 23 de agosto, 2020

Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial-Diario Occidente

Bien cabe una analogía entre las dos actividades recreativas más practicadas por los caleños: bailar salsa y jugar fútbol. La salsa, se escucha, se baila y se lee. El fútbol, se juega, se ve y se lee. Esto explica los dos títulos simultáneos que en los años setenta se acreditó Santiago de Cali: “Ciudad Deportiva de Colombia” y “Capital Mundial de la Salsa”. Por algo una de las dos peticiones vocacionales que los niños hacen a sus padres, es que los vinculen a una escuela de fútbol o los matriculen en una escuela de salsa, y los más ambiciosos, les solicitan que sea en ambas. Leer es el “verbo intercepción” si las representamos como dos conjuntos matemáticos. La producción literaria de cada una de las actividades y sus publicaciones intelectuales, son el elemento de intercepción entre ambos conjuntos.

Estadios cerrados, libros abiertos

Cuando el fútbol se posicionó como el espectáculo de masas, los intelectuales reconsideraron su desconfianza frente al fenómeno social. Entonces arriesgaron un acercamiento del músculo y el pensamiento. Publicaron sus apologías por el fútbol y, los más emocionales, produjeron sus versos y sus cuentos en homenaje al juego de la pelota. Jorge Valdano, en la antología “Cuentos de Fútbol”, expresa que la intención es que pierdan la desconfianza que se tienen. “Un juego, el del fútbol, queda metido dentro de otro juego, el de la literatura. El fútbol y la literatura, ligados producen un diálogo intergeneracional”. Acogieron el reto de Valdano: Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Manuel Vicent, Juan Villoro, entre otros. Tenemos que admitir la falta de publicación, todavía, de una gran novela ambientada en el mundo del balón-pie.

El Covid-19 se ensañó con los futbolistas profesionales y la hinchada emotiva, hizo cerrar los estadios, pero quedaron los libros abiertos: Épica y Lírica del Fútbol (Julián García Candau), Cuentos de Fútbol (Jorge Valdano), Escritos en la Grama (Oscar Perdomo-Hernando Urriago), Los Intelectuales y el Fútbol (Hernán Barona Sosa), Sueños a la redonda (Gonzalo Medina Pérez), entre otras antologías. El sueño de un pibe, un primer gol, una gambeteada, la pitada de un faul, un tiro penal, una atajada del guardameta, son el espectáculo de la cancha que inspira las narraciones que conforman las antologías que ahora en el confinamiento sirven de antídoto para nuestra tristeza. Estas plumas maestras reviven las jugadas de Pelé y Maradona, como de tantos otros magos con la pelota en la cancha.

El fútbol y sus ideólogos

El fútbol también tiene sus propios ideólogos: “El jugador es un actor obligado a representar una obra desconocida frente a un adversario que se empeña en impedírselo”. (Jorge Valdano). “A diferencia de los intelectuales, que suelen despreciarlo, los dictadores han demostrado casi siempre una predilección particular por el fútbol” (Mario Vargas Llosa). “A comienzos del siglo XX el fútbol se practicaba en terrenos baldíos. Cuando la industrialización terminó con los potreros, el fútbol se profesionalizó en los estadios”. (Juan José Sebrelli). “Fundidos en una sola voluntad, los fanáticos resultan patriotas, apoyan al equipo con trofeos de la garganta, ademanes nerviosos, monólogos de intensidad variable, chiflidos, olas, porras, ordenes fulminantes (meté gol, pendejo)” (Carlos Monsivais).

Gabo hincha tardío

“Y entonces resolví asistir al estadio. Como era un encuentro más sonado que todos los anteriores, tuve que irme más temprano. Confieso que nunca en mi vida he llegado tan temprano a ninguna parte y que de ninguna tampoco he salido tan agotado. Alfonso y Germán no tomaron nunca la iniciativa de convertirme a esa religión dominical del fútbol, con todo y que ellos debieron sospechar que alguna vez me iba a convertir en ese energúmeno, limpio de cualquier barniz que pueda ser considerado como el último rastro de civilización, me vi ayer en las graderías del Municipal. El primer instante de lucidez en que caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo, fue cuando advertí que durante toda mi vida había tenido algo de que muchas veces me había ufanado”.(Gabriel García Márquez).

Jesús va al fútbol

“Jesucristo nos dijo que nunca había visto un partido de fútbol. De manera que mis amigos y yo lo llevamos a que viera uno. Fue una feroz batalla entre los Punchers, protestantes, y los Crusaders, católicos. Marcaron primero los Crusaders. Jesús aplaudió alborozadamente y lanzó al aire su sombrero. Después marcaron los Punchers. Y Jesús volvió a aplaudir y lanzar su sombrero. Esto pareció desconcertar a un hombre detrás de nosotros. Dio una palmada a Jesús en el hombro y le preguntó: ¿A qué equipo apoya usted, buen hombre? Jesús visiblemente excitado por el juego, respondió: -¡Ah!, pues yo no animo a ningún equipo. Sencillamente disfruto del juego. Entonces el hombre susurró entre dientes: -Ateo”. Anthony De Melo.

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