En la mira de Alberto Posso Gómez
Hambre de guerra
Crece la ‘fiebre’ por el desenlace de la saga literaria ‘Los juegos del hambre’ de Suzanne Collins. Colombia no es ajena al fenómeno mundial.
La batalla final ya comenzó. Y aunque la primera parte de ‘Sinsajo’ carece de lo que más disfrutaron sus seguidores en las primeras dos películas: la acción, la fascinación por la historia no decae y en general tanto fans como neófitos se declaran encantados con la nueva película, que hizo en sus primeros cuatro días de exhibición el mismo número de espectadores que la muy esperada cinta de Christopher Nolan, ‘Interestelar’, lleva en tres semanas de exhibición: más de 400.000 espectadores. A su segunda semana arribó acariciando la cantidad increíble de 600.000 sillas, una cifra redonda para una película en Colombia.
El suceso es contrario a lo que vaticinaban algunos, que partir el tercer libro en dos películas ahuyentaría a muchos. Aunque se centra en diálogos y la preparación del combate final contra el Capitolio, ‘Sinsajo 1’ tiene su encanto, indudablemente.
El filme nos muestra a un Peeta secuestrado y torturado por el presidente Snow y una Katniss más desafiante que nunca, ondeando la bandera del Distrito 13 que, nosotros sabíamos, hacía rato fraguaba su movimiento rebelde. Los juegos ya pasaron a la historia de los malvados gobernantes, ahora correrá la sangre en forma en defensa de la humanidad y la justicia. El éxito en la taquilla… apenas comienza.
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Del amor otoñal: ELSA & FRED
La nueva versión del clásico argentino es casi la misma película, con mínimas diferencias. Pero el espectáculo ahora es ver a dos estrellas veteranas: Christopher Plummer y Shirley McLaine, interpretando la pareja madura que se enamora para iluminar sus vidas y llegar hasta la Fontana de Trevi en Roma, donde ella cumplirá su sueño de hacer de Anita Ekberg en la película que adora: ‘La dolce vita’.
Los roles se hicieron inolvidables gracias a la uruguaya China Zorrilla y el español Manuel Alexandre. La nueva versión es dirigida por el hindú Michael Radford (el mismo de ‘El cartero de Neruda’), y ambas películas son un canto a la actitud de envejecer con alegría.