Es necesario tratar no sólo al animal
Cuidado con las pulgas y las garrapatas
Mientras cepillas a tu perro, fíjate si tiene pulgas y/o garrapatas. Cepíllalo a contrapelo para que estos insectos queden al descubierto. Las pulgas se diagnostican cuando se encuentran parásitos o excremento de pulgas sobre la piel del animal.
Existen muchas preparaciones, como por ejemplo sprays, polvos, champús o baños que ayudan a combatir las pulgas. Fíjate que la etiqueta garantice que el producto es seguro para los perros. O si no, pregúntale a su veterinario cuál es el producto apropiado.
Si utilizas un polvo o un spray para las pulgas, comienza la aplicación desde la cabeza del perro hacia el lomo. Dispersa el producto por todo el pelo y entre los dedos. Evita especialmente la zona de los ojos. Siempre lee y sigue las instrucciones.
Aunque las pulgas se alimenten de la sangre del perro, pasan la mayoría del tiempo fuera de él.
Entonces, es necesario tratar no sólo al animal sino también los ambientes para lograr un efectivo control de las pulgas. Las garrapatas se parecen a escarabajos chatos, pequeños y negros o a porotos de color tostado cuando están atiborradas de sangre.
Se adhieren firmemente al cuerpo del perro y deben ser quitadas con cuidado. Esto puede hacerse con pinzas o con los dedos, protegidos con una toalla de papel, o guante de goma.
Si no se hace esto con el suficiente cuidado, partes de la boca de la garrapata pueden quedar adheridas a la piel, lo que puede causar una irritación crónica. Desinfecta la mordedura y lávate bien las manos.