Son actividades que hacen maravillas para estimularlo intelectualmente
Beneficios de fortalecer los vínculos emocionales con tu bebé
Acurrucarte con tu bebé es lo mejor, y no solo por su suave piel y su dulce olor, sino también por lo importante que es para fortalecer los vínculos con él, así como, para favorecer su crecimiento y desarrollo.
Hablar y jugar con tu pequeño son actividades que hacen maravillas para estimularlo intelectualmente; pero además pueden ayudarle a aprender importantes hábitos.
Por lo que, “mantenerte cerca de tu bebé puede ayudarte a entender las señales que te envía, lo que puede ser valioso para su salud y bienestar“, explica el Dr. Óscar Quintero, director médico de Abbott.
Beneficios de fortalecer los vínculos emocionales con tu bebé
Apoya al sistema inmune
“El contacto piel a piel poco después del nacimiento promueve la lactancia y ayuda a establecer el suministro de leche, además debemos considerar que, por sí misma, la leche materna ayuda a desarrollar un sistema inmunológico saludable”, explicó el Dr. Quintero.
Las investigaciones también han demostrado que el método madre canguro (llevar a los bebés y mantener un contacto piel a piel con su madre) es una forma eficaz de aumentar con éxito la lactancia materna exclusiva.
Apoya el desarrollo cognitivo
Durante el primer año de vida, tu bebé está conociendo los sonidos y las imágenes que le rodean, mismos que, en un futuro, le ayudarán para desarrollar sus habilidades de lenguaje.
Durante este período clave, su cerebro está construyendo cientos de miles de conexiones neuronales por día -más rápido que en cualquier otra etapa de la vida-; es decir que está preparando el terreno para el aprendizaje, la memoria y la cognición.
La buena nutrición y la importancia de hablar y estimular a tu bebé regularmente son primordiales, ya que en este momento se crean oportunidades para hacer crecer las conexiones mentales.
Satisface las necesidades nutricionales
“Mantener una relación cercana con tu bebé significa que tienes mayores posibilidades de conocer e identificar las señales relacionadas con el hambre o si se encuentra satisfecho, y así ajustar su alimentación de manera adecuada”, agregó el Dr. Quintero.
Buscar señales de hambre, como chuparse los puños o llorar, puede ayudar a que los padres planeen mejor la rutina de alimentación de los pequeños, asegurándose de que reciban la nutrición que necesitan para su crecimiento y desarrollo.