Estudio internacional sobre el embarazo y clima

La temperatura en el primer trimestre de embarazo podría afectar el crecimiento fetal

Foto: Pixabay
miércoles 10 de junio, 2026

Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) relaciona la exposición a temperaturas ambientales frías y cálidas durante el inicio del embarazo con cambios en el crecimiento fetal temprano.

Los resultados, basados en dos cohortes neerlandesas y publicados en International Journal of Epidemiology, muestran asociaciones a las 12 semanas de gestación que podrían tener relevancia en un contexto de cambio climático.

Los investigadores analizaron datos de la cohorte Generation R Next (2017–2021) y replicaron sus hallazgos en la cohorte Generation R (2002–2006).

Estimaron temperaturas medias semanales desde el inicio del embarazo y utilizaron ecografías realizadas alrededor de las semanas 8, 10 y 12 para medir la longitud cráneo‑caudal (CRL), un indicador estándar del crecimiento embrionario y fetal temprano.

En la cohorte más reciente, la exposición tanto al frío como al calor durante el primer trimestre se asoció con una CRL menor a las 12 semanas, aproximadamente entre 7 y 8 milímetros por debajo de lo esperado.

La asociación por frío también se observó en la cohorte histórica, aunque los patrones temporales y la magnitud del efecto variaron entre los periodos estudiados.

Posibles mecanismos y limitaciones

Los autores señalan que los cambios fisiológicos del embarazo pueden hacer más sensible la termorregulación materna y que la exposición térmica externa podría alterar el flujo sanguíneo periférico y la perfusión uterina, afectando procesos tempranos del desarrollo.

También advierten que el estudio es observacional: no prueba causalidad y tiene limitaciones relacionadas con diferencias climáticas entre periodos y la forma en que distintas poblaciones responden a la temperatura.

La referencia del trabajo es Essers et al. (2026), DOI: 10.1093/ije/dyag060.

Los investigadores consideran que estos hallazgos justifican más estudios para comprender los mecanismos biológicos y evaluar si las diferencias tempranas en CRL se traducen en efectos en los resultados del nacimiento o la salud a largo plazo.

Mientras tanto, el estudio subraya la importancia de incluir la temperatura ambiental como factor en la investigación sobre salud materno‑infantil frente a escenarios de calentamiento global.

Nota de Transparencia

Este artículo fue generada con IA, a partir de información del Servicio de Información y Noticias Científicas, SINC. El contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción del Diario Occidente.

Las investigaciones indican que los cambios fisiológicos del embarazo pueden hacer más sensible la termorregulación materna.


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