Libromanía

A corazón abierto

lunes 26 de julio, 2021

Por: Rafael Araújo Gámez

ELVIRA LINDO
SEIX BARRAL
380 PÁGINAS

Cuando se escribe sobre sí mismo o sobre la propia familia se debe el escritor someter a la más rigurosa objetividad porque de no ser así lo que saldría de su pluma podría ser una historia lacrimógena y sin ninguna riqueza literaria.

Esto para decir que la escritora española Elvira Lindo ha logrado con su libro A corazón abierto una verdadera proeza de buen gusto y calidad porque no solo despliega, por decirlo así, la crónica de su familia con una maestría a toda prueba, sino que ha permitido que quienes lo abrimos nos adentremos en él con ganas y con cariño.

La escritora ha sabido combinar la historia con una gran dosis de humor y una excelente redacción que, conjugados, permiten al lector conocer los entresijos de su propia familia aunados con estos dos elementos que contribuyen para que el relato tenga relevancia y lo disfrutemos a plenitud.

Conocemos inicialmente a Manuel, el padre, un hombre muy sociable, bebedor y fumador desde pequeño para cumplir con la exigencia de hombre de la época. Cree en la justicia social, en la riqueza repartida, en la sanidad y en la educación pública, que sabe dar lecciones de vida, pero despliega una rigidez y una disciplina a toda prueba.

Me pareció que el retrato que ha mostrado sobre él la escritora no solo es enternecedor, sino que nos hace sentir el amor que le profesa a quien no conoció a cabalidad cuando era niña pero que ahora, con la mentalidad reflexiva que dan los años, lo comprende con toda la posibilidad de entenderlo y comprenderlo mucho mejor.

Es impresionante cuando habla de su abuela Sagrario, la abuela (mala), la madre de Manuel, “se parecía al papa Inocencio X que retrató Velázquez”. Así era su rostro, pero tenía el peinado de Cristóbal Colón “y el gesto de Scrooge, a la manera de las primeras ilustraciones del libro de Dickens, que han fijado la idea física que nos hacemos de los avaros”. Es de esas ancianitas “a las que jamás llamaríamos ancianitas”, de las que no provocan piedad alguna, de “esas viejarracas que amedrantan a sus nietos”. La abuela Sagrario, a la que Elvira Lindo luchó con todas sus fuerzas por no parecerse: “tuvo talento para ganar dinero, yo puse todo mi empeño en trabajar para gastarlo”.

A corazón abierto es crónica, es novela, es literatura.

Comments

Otras Noticias