Libromanía
Bibliotecas llenas de fantasmas
JACQUES BONNET
ANAGRAMA
135 PÁGINAS
Este es un libro de ensayo al cual no le sobra ni una página. Recomendable para todos aquellos que sienten auténtica pasión y devoción por los libros. En este ensayo la mirada fresca de Jacques Bonnet retrata su biblioteca privada y el carácter de todos aquellos que sienten por sus bibliotecas un instinto de posesión sin límite. Sostiene que hay dos tipos de propietarios de bibliotecas: los coleccionistas y los lectores empedernidos.
Los coleccionistas reúnen libros con la finalidad de tener en posesión todas las obras de un autor, de una época, de una corriente, etc. y guardan estos libros como joyas preciadas e intocables.
Los lectores empedernidos, en cambio, acumulan libros como consecuencia de su forma de leer, que suele ser curiosa, inquieta y ecléctica. Y si bien aprecian sus libros, estos no son objetos de colección que se miran y no se tocan, por el contrario, el lector empedernido manosea el libro, escribe en él, dobla las páginas, los relee y los siente, y cumple con la regla número uno de cualquier lector medianamente serio y apegado a sus libros: nunca los presta.
El autor también diserta sobre cómo y dónde leer; la emoción que se siente con la lectura; cómo ordenar las bibliotecas; los fantasmas de las bibliotecas, esos libros que desaparecen de nuestra biblioteca sin una razón; los caminos invisibles e inverosímiles que llevan de un autor a otro, de un libro a otro; dibuja la diferencia entre personajes reales y personajes ficticios.
Bonnet señala también como las bibliotecas son el único ámbito donde pueden reunirse toda clase de gentes, sentimientos, e historias. Del mismo modo un largo etcétera de puntos y anécdotas completan este libro.
No hay nada más satisfactorio para un lector empedernido tener a la mano un libro como el que comentamos, ya que las identificaciones con los pensamientos del ensayista son totalmente coherentes con los que tenemos la posibilidad y el entusiasmo de leer.
Por otro lado está muy bien traducido y obedece a una tradición literaria francesa, como lo es el hecho de analizar a profundidad y con una cierta gracia el tema que se está tratando.
En resumen, el texto de Bonnet no deja de ser un acto un tanto nostálgico de amor y de público agradecimiento hacia los libros. Un acto de amor que nos lleva a guardar los libros como una parte sustancial de nuestra memoria y de nuestra alma.