Libromanía

Bibliotecas llenas de fantasmas

lunes 25 de abril, 2022

Por: Rafael Araújo Gámez

JACQUES BONNET
ANAGRAMA
135 PÁGINAS

Este es un libro de ensayo al cual no le sobra ni una página. Recomendable para todos aquellos que sienten auténtica pasión y devoción por los libros. En este ensayo la mirada fresca de Jacques Bonnet retrata su biblioteca privada y el carácter de todos aquellos que sienten por sus bibliotecas un instinto de posesión sin límite. Sostiene que hay dos tipos de propietarios de bibliotecas: los coleccionistas y los lectores empedernidos.

Los coleccionistas reúnen libros con la finalidad de tener en posesión todas las obras de un autor, de una época, de una corriente, etc. y guardan estos libros como joyas preciadas e intocables.

Los lectores empedernidos, en cambio, acumulan libros como consecuencia de su forma de leer, que suele ser curiosa, inquieta y ecléctica. Y si bien aprecian sus libros, estos no son objetos de colección que se miran y no se tocan, por el contrario, el lector empedernido manosea el libro, escribe en él, dobla las páginas, los relee y los siente, y cumple con la regla número uno de cualquier lector medianamente serio y apegado a sus libros: nunca los presta.

El autor también diserta sobre cómo y dónde leer; la emoción que se siente con la lectura; cómo ordenar las bibliotecas; los fantasmas de las bibliotecas, esos libros que desaparecen de nuestra biblioteca sin una razón; los caminos invisibles e inverosímiles que llevan de un autor a otro, de un libro a otro; dibuja la diferencia entre personajes reales y personajes ficticios.

Bonnet señala también como las bibliotecas son el único ámbito donde pueden reunirse toda clase de gentes, sentimientos, e historias. Del mismo modo un largo etcétera de puntos y anécdotas completan este libro.

No hay nada más satisfactorio para un lector empedernido tener a la mano un libro como el que comentamos, ya que las identificaciones con los pensamientos del ensayista son totalmente coherentes con los que tenemos la posibilidad y el entusiasmo de leer.

Por otro lado está muy bien traducido y obedece a una tradición literaria francesa, como lo es el hecho de analizar a profundidad y con una cierta gracia el tema que se está tratando.

En resumen, el texto de Bonnet no deja de ser un acto un tanto nostálgico de amor y de público agradecimiento hacia los libros. Un acto de amor que nos lleva a guardar los libros como una parte sustancial de nuestra memoria y de nuestra alma.

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