Reflexiones en el mes de la mujer
En Cali, las mujeres trabajan más en el hogar y ganan menos en el mercado laboral
En el marco del mes de la mujer fue presentado un panorama actualizado sobre empleo e ingresos de las mujeres en Cali.
Las cifras muestran que la sobrecarga del trabajo doméstico no remunerado y las brechas en el mercado laboral siguen limitando la autonomía económica femenina.
De acuerdo con Cali Cómo Vamos y su informe de Mercado Laboral en mujeres Cali-Yumbo, durante el año pasado 36 de cada 100 mujeres de 15 años o más se dedicaron principalmente a los oficios del hogar, una proporción cinco veces mayor que la de los hombres (7 de cada 100).
Esta división del trabajo se refleja en la participación económica: solo 56 de cada 100 mujeres participaron en el mercado laboral, frente a 74 de cada 100 hombres.
La tasa de ocupación femenina fue del 50%, lo que equivale a 18,6 puntos porcentuales menor que la de los hombres (68,6%). Además, la tasa de desempleo de las mujeres alcanzó el 10,2%, y superó 2,8 puntos porcentuales la masculina (7,4%), lo que amplía la brecha frente al año anterior.
“Al generar un análisis interseccional del mercado laboral, encontramos que la brecha de género en la tasa de desempleo aumenta hasta los 6,6 puntos porcentuales en la población entre 15 y 28 años, con una tasa de desempleo de las mujeres jóvenes del 19,9% frente al 13,3% de su contraparte masculina. Adicionalmente, las tasas de desempleo de las mujeres indígenas (13,3%) y afrocolombianas (15,7%) fueron superiores a la tasa de las mujeres sin autorreconocimiento étnico (8,0%)”, explicó Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos.
Las mujeres ganan menos y cotizan menos
En términos de ingresos, el promedio laboral mensual de las mujeres fue de 1.945.234 pesos, un 15,1% menos que el de los hombres (2.291.565 pesos). La brecha se traslada a la protección social: el 53,2% de las mujeres estaba afiliada a algún fondo de pensión, cifra inferior a la de los hombres (55,5%).
En la vejez, el panorama es aún más preocupante: 72 de cada 100 mujeres de 60 años o más no estaban cotizando ni pensionadas, aun cuando la edad legal de pensión para las mujeres en Colombia es 57 años. En comparación, la proporción de hombres mayores sin pensión fue de 57,1%.
Entre mujeres con autorreconocimiento étnico, la afiliación pensional también es menor: 42 de cada 100 mujeres indígenas y 49 de cada 100 mujeres afrocolombianas estaban afiliadas, frente a 55 de cada 100 mujeres sin autorreconocimiento.
Brechas estructurales que afectan la autonomía
La Fundación WWB Colombia advierte que estas brechas no son aisladas, sino estructurales. La mayor dedicación femenina al trabajo doméstico no remunerado reduce la disponibilidad de tiempo para el empleo formal, afecta la continuidad laboral y limita la acumulación de ingresos y cotizaciones a lo largo de la vida.
“Las brechas que vemos en Cali no son cifras aisladas, sino el reflejo de una estructura que penaliza el tiempo de las mujeres. Para garantizar una verdadera autonomía, no basta con generar vacantes; es imperativo transformar el ecosistema financiero y laboral para que reconozca la economía del cuidado. Cerrar la brecha salarial y reducir el desempleo juvenil femenino, que hoy duplica al de los hombres, exige fortalecer el acceso a financiamiento con enfoque de género, formación empresarial técnica y, sobre todo, avanzar en una política pública de redistribución del cuidado que libere el potencial productivo de las mujeres en toda su diversidad. De igual manera, es necesario seguir fortaleciendo los ecosistemas de emprendimiento con financiamiento, acompañamiento y desarrollo de capacidades técnicas y comerciales para aquellas mujeres que ven en el emprendimiento una manera para generar ingresos y posiblemente generar otros empleos”, dijo Soraya Husain-Talero, directora de Investigaciones de la Fundación WWB Colombia.
Cuidado y mercado laboral: una tensión permanente
El Observatorio para la Equidad de las Mujeres ha señalado que la organización social del cuidado sigue impactando de manera directa la trayectoria laboral femenina. La alta proporción de mujeres dedicadas a oficios del hogar explica, en parte, la menor participación laboral y la brecha de ingresos.
Las tres organizaciones coinciden en que avanzar hacia la autonomía económica de las mujeres requiere articular empleo, cuidado y protección social en una política integral que reduzca desigualdades a lo largo del ciclo de vida.
“Está comprobado que las mujeres que tienen soberanías económicas pueden romper más fácil los circuitos de la violencia. Una mujer autónoma económicamente puede decidir abandonar a su agresor, pero una mujer con dependencia económica, como la mayoría en Cali y en el Pacífico colombiano, no puede tomar esa decisión porque su vida depende de estar al lado del agresor”, puntualizó Lina Buchely, directora del Observatorio para la Equidad de las Mujeres.
El estudio fue hecho por Cali Cómo Vamos, la Fundación WWB Colombia, el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM) y la Universidad Icesi.