Libromanía
El asesinato de Roger Ackroyd
AGATHA CHRISTIE
EDITORIAL PLANETA
208 PÁGINAS
Hace algún tiempo leí una entrevista que le concediera la escritora uruguayo-española, Carmen Posadas, a Margarita Vidal sobre la redacción de una novela policíaca que estaba escribiendo en donde le manifestaba que su idea inicial era mostrar a la hermana de la protagonista como la asesina y que no lo hizo porque eso ya lo había hecho la escritora inglesa en su novela La muerte de Lord Edgware, en que el asesino es el propio narrador.
Como me considero un admirador supremo de Agatha Christie me quedó la inquietud de dicha afirmación y, ni corto ni perezoso, me di a la tarea de investigar ya que vengo leyéndola desde el bachillerato; recordaba que era otra la novela a la que Carmen Posadas se refería.
Efectivamente, en realidad se trata del estupendo relato El asesinato de Roger Ackroyd. El médico James Sheppard se convierte en el personaje principal ya que es él quien nos lleva por todos los caminos que conducen al esclarecimiento del crimen por Hercules Poirot.
Pero lo más trascendental de esta obra maravillosa es que Sheppard es el asesino y cometo la imprudencia de decirlo, porque considero que es tan magnífico el trabajo literario y tan asombroso el mecanismo de orfebrería realizado para conducir la novela, que vale la pena leerla y estudiarla para quedar maravillado con esta escritora que le dio al mundo novelas policíacas de una factura impecable.
En algunos puristas círculos literarios este tipo de obras se miran con un poco de escepticismo porque consideran que no alcanzan la altura de las novelas tradicionales y mucha tinta ha corrido en pro y en contra.
Estoy totalmente identificado con aquellos que afirman que estos relatos conllevan un conocimiento profundo de la sicología humana en particular y un acertado concepto en el arte de narrar.
Si no que lo digan los innumerables y exitosos títulos concebidos por la sin par Agatha Christie que ha sido considerada como la mejor en su campo y su personaje, el belga Hercules Poirot, el de las células grises, el detective inmortal que nunca necesitó un arma para descubrir al asesino.
Si quieren conocer cómo se escribe una novela policíaca lean a la inglesa. La disfrutarán, a pesar del muerto.