Advierten peligrosa modalidad de fraude
¿Le llegó un paquete que no pidió? Ojo, es una estafa, vea cómo funciona y qué hacer
En los últimos meses volvió a circular una modalidad de estafa que comienza con un hecho aparentemente inofensivo: la llegada a la vivienda de un paquete que la persona nunca solicitó.
Aunque en muchos casos se trata de productos de bajo valor, expertos en seguridad digital advierten que detrás de estos envíos hay un uso indebido de información personal que puede derivar en riesgos mayores.
La práctica es conocida como la estafa de los “paquetes no pedidos” y ha sido alertada recientemente por distintos medios nacionales.
El destinatario recibe un envío con su nombre y dirección correctos, lo que genera confusión y, en algunos casos, la sensación de que se trata de un error logístico. Sin embargo, el envío no es accidental.
Cómo opera la estafa
El mecanismo consiste en que vendedores o cuentas fraudulentas utilizan datos personales reales para enviar productos sin que exista una compra previa.
Una vez el paquete aparece como entregado, los estafadores lo usan para publicar reseñas “verificadas” en plataformas de comercio electrónico, mejorando artificialmente la reputación de productos o tiendas inexistentes o de baja confiabilidad.
En la práctica, el paquete no busca beneficiar al destinatario, sino justificar una evaluación falsa que influya en otros compradores.
El nombre y la dirección sirven como respaldo para simular transacciones reales, sin que la persona afectada tenga conocimiento o control sobre ese uso.
De dónde salen los datos
Uno de los aspectos más preocupantes de esta modalidad es el origen de la información personal.
Los datos suelen provenir de filtraciones, bases de datos expuestas en internet o intercambios ilegales de información.
El hecho de recibir un paquete sin haberlo pedido es una señal de que esos datos ya circulan fuera del control del titular.
Aunque el envío aislado no implica necesariamente un delito directo contra el receptor, sí indica una vulnerabilidad que puede ser aprovechada posteriormente para otros fraudes, como suplantación de identidad, intentos de estafa financiera o campañas de engaño más elaboradas.
Riesgos adicionales
En algunos casos, estos paquetes incluyen códigos QR, tarjetas o mensajes que invitan a “confirmar” la entrega, calificar el producto o reclamar supuestos beneficios.
Al escanear esos códigos o ingresar a enlaces, la víctima puede terminar entregando más información personal o exponiendo su dispositivo a software malicioso.
También se han detectado situaciones en las que el envío físico es el primer paso de una cadena de estafas, seguida de llamadas, correos o mensajes que aparentan ser de empresas de mensajería, con el fin de obtener datos bancarios o credenciales digitales.
Qué recomiendan las autoridades y expertos
Ante la llegada de un paquete no solicitado, las recomendaciones son claras. No interactuar con enlaces, códigos o mensajes asociados al envío, no entregar información personal y verificar si los datos de contacto han sido utilizados en otras plataformas sin autorización.
También se sugiere revisar la seguridad de las cuentas digitales y cambiar contraseñas si existe sospecha de filtración.
En caso de que el envío genere dudas sobre un posible uso indebido de datos, se recomienda reportar la situación ante las autoridades o ante las plataformas de comercio electrónico involucradas, para evitar que el nombre del destinatario continúe siendo utilizado en actividades fraudulentas.
Esta modalidad se suma a otras estafas digitales que apelan a la sorpresa o la urgencia como mecanismo de engaño.
Por eso, la principal defensa sigue siendo la desconfianza frente a cualquier comunicación o entrega inesperada.