Gonzalo Navas, poeta de Piedecuesta
Gallinazo en cine con una flor para mascar
Cuando otrora, en la época del gogó y la nueva ola de los años sesenta, escuchábamos o tarareábamos “Boca de chicle” (1965), creíamos que Oscar Golden era el autor de esa canción que registró los primeros lugares de sintonía en la radio musical.
Además, qué íbamos a imaginar que, Gonzalo Navas Cadena, nacido en Piedecuesta en 1943, fuese el autor de esa alegre letra que bailaron y se dedicaron en su tiempo los novios inmersos en la moda de la nueva ola, y que después cambiaría su nombre por el de Pablus Gallinazo, para escribir y cantar temas que innovarían como corriente de la canción protesta en Colombia.
Pablus Gallinazo, saltó de “Boca de chicle” a “Una flor para mascar”, en tiempos que en simultánea irrumpía en nuestro país el movimiento de los poetas nadaistas, liderados por Gonzalo Arango.
Entonces, Pablus Gallinazo, fue relacionado como nuevo integrante del grupo poético, siendo relacionado por la crítica, porque sus canciones eran irreverentes, testimoniales y vanguardistas, afines con los versos del nadaísmo.
Estas y otras historias, que reviven recuerdos en los adultos mayores y toca la fibra de la actual juventud rebelde, fueron recreadas filmadas en el documental “Pablus Gallinazo” , se exhiben en salas de cine del país, como producción de Dago García y con la dirección de Alberto Gómez Peña.
El documental tiene la particularidad de haber sido filmado en los espacios naturales que habita Pablus Gallinazo y, también, que participan Tita Pulido (su esposa), Eneas Navas (su hijo), Andrea Echeverry (cantante pop), Adriana Lizcano (cantante), Edson Velandia (músico folclorista) y Carlos Vives (ícono de la cultura vallenata).
Contexto cultural
Gonzalo Navas Cadena, “Pablus Gallinazo”, vivió su juventud en tiempos del Frente Nacional, modelo político de repartición del poder, por dieciséis años, entre los dos partidos tradicionales, liberal y conservador. A la par, a nivel internacional, se daban fenómenos políticos y culturales, que influyeron en la formación ideológica de la juventud: la revolución cubana, el mayo francés de 1968 y la democracia popular chilena.
En nuestro país aparecían los movimientos guerrilleros, al tiempo que las ideas izquierdistas influyen en los estudiantes.
Cantores cubanos y latinoamericanos, como, Atahualpa Yupanqui, Carlos Puebla, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Alberto Cortez, Facundo Cabral, Mercedes Sosa, Víctor Jara, Violeta, Isabel y Ángel Parra, entre otros, generan conciencia política militante a través de sus mensajes.
A nivel literario surge el Boom de la Literatura Latinoamericana, con reconocidos escritores, entre otros: Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, José Donoso, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez.
El nadaísmo, es un grupo de poetas, integrado por pioneros que procuran diferenciarse de los católicos y de los marxistas. Figuran como nadaistas: Gonzalo Arango, Jota Mario Arbeláez, Elmo Valencia, Eduardo Escobar, Mario Rivero, Humberto Navarro, Alberto Escobar, Guillermo Trujillo, Diego León Giraldo, Darío Lemos, quienes se oponen a los opresores, quieren una transformación espiritual de la conciencia humana y por eso están contra los dogmas.
Además de sus versos, los nadaistas exponen las ideas mediante manifiestos. Pablus Gallinazo, Eliana, Luis Gabriel y Ana y Jaime, son pioneros de la canción protesta en Colombia.
Una flor para mascar
Paradójico que la canción “Una flor para mascar”, antes de ser grabada por su autor, fue interpretada por el cantante chileno Carlos Contreras, en 1971, en el Festival de la Canción de Bogotá, en el teatro Jorge Eliecer Gaitán. Gonzalo Navas Cadena, “Pablus Gallinazo”, la grabó en su segundo LP, titulado UNA FLOR PARA MASCAR.
Esa fue una producción discográfica apoyada por Alfonso Lizarazo, que prácticamente representó su debut en el disco de la canción revolucionaria en Colombia; figuran en este mismo álbum, otros temas de protesta: “Viento”, “El árbol y la flor”, “El blue jean en la arena”, “Copa al sol brillante”, “Vino y amor”, “Cinco balas más”, “Mula revolucionaria”, “Claro el cielo azul celeste” y “Sol en el andén”. Algunos de estos temas también fueron interpretados por sus amigos cantores, los hermanos Ana y Jaime, reconocido dúo de la canción protesta.
El poema “Una flor para mascar”, dice: “El reloj se ha dañado/ Pero el hambre despierta/ Son las seis y en la puerta/ Oigo un hombre gritar/ Vendo leche sin agua/ Vendo miel vendo pan/ Y dinero no hay/ Por eso salgo siempre a caminar/ En busca de una flor para marcar/ pensando que a la vuelta de la tarde/ El trabajo con que sueño ya es verdad/ Y recorro el camino/ Reconozco al mendigo/ Siento que vive en mí/ Como el sol sobre el trigo/ El sencillo estribillo/ Que una vez yo aprendí/ Y yo camino y no termino/ Seré yo así o es que el camino no tiene fin/ Tengo los pies cansados/ la boca está reseca/ Son las seis y en la iglesia/ oigo al cura mandar/ Que tengamos paciencia/ Que templanza clemencia/ Que Dios proveerá…/” .
Fantasía gallinaza
Cuando se apaga la luz de la sala y se enciende la pantalla, los cinéfilos sentimos la extraña sensación de también participar en esa acogedora tertulia que le da vida al documental.
Percibimos el frío de la montaña, los olores de las flores y la belleza de las canciones en las voces de Pablus Gallinazo, su esposa y sus amigos.
Algo sorprendente, para quienes escuchamos hace más de medio siglo “Una flor para mascar”, en la voz del maestro sólo acompañado por su guitarra acústica, es la novedosa versión con instrumentos electrónicos y ritmos modernos.
En el documental percibimos los últimos años apacibles del gran maestro de la música protesta, con su esposa en la finca de Piedecuesta Santander, que al finalizar la proyección quisiéramos seguir sin despertar disfrutando de la fantasía vital de “Pablus Gallinazo”. Aplausos para este homenaje fílmico en vida, sobre el poeta y gran cantor inmortal.
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente