La vida es un ratico

La muerte: una realidad de la que no podremos librarnos

miércoles 21 de octubre, 2020

Marcela Onzaga F.
Psicóloga – Especialista en Docencia Universitaria

Siendo el día 12 de octubre del 2020 se podía percibir un ambiente de celebración, las piscinas, ríos y demás centros de esparcimiento y recreación para la población caleña estaban llenos por aquellos que querían disfrutar del fin de semana con lunes festivo.

De manera anecdótica quiero contarles que ese día salí con mi familia al lago Calima, nos dispusimos para disfrutar de la brisa y el sol radiante que caracteriza el paisaje y clima de dicho lugar, pero de repente vimos cómo el ambiente de tranquilidad se vio interrumpido por el dolor que se percibía en dos mujeres que a lo lejos se abrazaban y, como es sabido, el cuerpo siempre habla y el de aquellas dos personas decía que algo no andaba bien.

Seguido nos informaron que un hombre se encontraba desaparecido y posiblemente ahogado en el lago después de salvar a dos niños quienes luchaban por su vida en el agua; al parecer el joven que se sumergió a rescatar a los menores no los conocía, pero en un acto heroico e instintivo por auxiliarlos y salvar sus vidas, sacrificó la suya.

Al regresar a casa en carretera vimos varios accidentes, y de manera inesperada me informaron que la hermana de un amigo habría muerto a causa de covid-19, estas noticias se han vuelto cada vez más constantes, la muerte de personas cercanas o lejanas que van partiendo de este plano terrenal de manera sorpresiva. Y es que, aunque se quisiera estar en la burbuja de la indiferencia a la muerte o evitando pensar en ella, los hechos en esta actualidad en la que cada día se suman más las cifras de muertes a causa del covid-19, y no siendo este el único motivo, las muertes diarias por diversas causas podrían ser incontables a nivel mundial.

La muerte es una realidad de la que ninguno podremos librarnos. El virus nos ha mostrado lo vulnerables que somos y cómo cada día es un milagro de vida. A pesar de que no nos preparamos para nacer, tampoco lo hacemos para morir. Y aunque es una certeza y realidad de la existencia misma que nos rodea constantemente, no deja de sorprendernos.

Querido lector, más que generar terror o angustia anticipada ante lo impredecible de la muerte, quiero incentivarte a que disfrutes y vivas el aquí y el ahora o como muy sabiamente me dijo mi abuela materna “disfruta la vida”, y yo le pregunté, ¿abuela y cómo se disfruta la vida? A lo cual ella me respondió: “amando y dejándote amar, gozando de cada momento que te ofrece la existencia”.

Ama tu vida y haz un tributo por aquellos que ya partieron de este plano terrenal, si bien se llevan en el corazón y en la memoria a partir de aquellos momentos de felicidad compartidos, como dirían, nadie nos quita lo bailado, de tal forma que atesora lo bueno y que no seas de aquellos que están muertos en vida.

No dejes pendientes, vive cada día intensamente y más que una frase cliché es una invitación a disfrutar de aquello con lo que se cuenta, siente la vida como un milagro y privilegio, para que después no se caiga en la desventura de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, muy similar a la añoranza de libertad y demás privilegios que teníamos sin darnos cuenta antes de la pandemia.

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