La nueva carrera espacial
El desafío de la minería en la luna
La conquista de la Luna ya no está en manos de dos superpotencias, sino de diferentes sectores entre los que están las potencias espaciales y la empresa privada, entre otras.
Por eso regresar a nuestro satélite luego de más de más de 20 años plantea unos nuevos desafíos en la conquista del espacio, esta vez no solamente científicos y tecnologicos sino comerciales.
Para este 2026 y los próximos años varias iniciativas públicas y privadas están trazando un ambicioso mapa de proyectos destinados a estudiar y, potencialmente, extraer recursos valiosos como helio-3, agua e incluso metales poco comunes.
El hallazgo de estos elementos en la luna, plantea interrogantes sobre qué otros objetos para la explotación podemos encontrar en nuestro eterno acompañante.
Iniciativas
Entre los planes más destacados figura el proyecto comercial Prospect Moon, de la empresa estadounidense Interlune, que propone realizar en 2027 la extracción de helio-3, un isótopo considerado estratégico para tecnologías futuras como la computación cuántica o reactores de fusión nuclear.
La misión busca recolectar regolito lunar (el polvo y roca superficial) y procesarlo con instrumentos especializados para evaluar si su explotación es técnica y comercialmente viable.
Aunque promete revolucionar la obtención de recursos energéticos, persisten dudas sobre la cantidad real de helio-3 disponible y la viabilidad económica de su extracción.
Es de recordar, que según los estudios hechos en la tierra, el helio-3 es escaso en nuestro planeta y podría estar en grandes cantidades en la luna.
Este tipo de proyectos se inscribe en un contexto más amplio: la compra de regolito lunar por parte de la NASA a empresas privadas, que abre la puerta a la minería comercial en el satélite y estimula la inversión empresarial en tecnologías de extracción y procesamiento.
Empresas como Lunar Outpost, ispace y Masten Space Systems han sido seleccionadas para recolectar material lunar bajo contratos que buscan integrar prácticas de recolección de recursos en futuras misiones Artemis.
Más misiones
A la par, misiones robóticas como IM-3, de la empresa Intuitive Machines en colaboración con la NASA, están programadas para aterrizar en la primera mitad de 2026 y contribuir a la caracterización de regiones lunares que podrían contener recursos de interés, aunque su enfoque principal es científico y tecnológico.
Más allá de las iniciativas estadounidenses, otros actores globales también ponen su mirada en la Luna. La Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), liderada por la China National Space Administration (CNSA) y Roscosmos, prevé una base lunar potencialmente activa hacia la década de 2030, con capacidades que podrían facilitar actividades de observación, investigación y, eventualmente, explotación de recursos.
Sin embargo, la explotación minera lunar enfrenta desafíos técnicos, legales y éticos: la dificultad de operar maquinaria en condiciones extremas, las dudas sobre la rentabilidad real de los recursos y la falta de un marco jurídico internacional claro sobre la propiedad de materiales extraídos fuera de la Tierra.
El futuro de la minería lunar será, por tanto, tanto una prueba de ingeniería espacial como de cooperación global, mientras naciones y empresas compiten y negocian el acceso a los tesoros escondidos en el polvo lunar.
Expertos de la Universidad Nacional de Colombia afirman que posee minerales de todos los cinturones de meteoritos que se convertirán en la gran industria de los próximos años.
Además científicos de todo el mundo han manifestado que en la luna puede haber más metales del grupo del platino que en todas las reservas de la Tierra.
El uso de los recursos lunares ayudará a industrias en la tierra como la telefonía celular, la computación, paneles solares, combustible, construcción, entre otros.