Una visión desde la sicología

Mujeres y hombres, más allá del genero

jueves 14 de marzo, 2019

Marcela Onzaga.F – Psicóloga Especialista
marcelaonzagafk@hotmail.com

Hablar de mujer u hombre demanda una serie de connotaciones culturales que implícitamente cada sujeto le ha asignado ya sea por influencia familiar o cultural.

Quiénes de ustedes recuerdan los típicos regalos de infancia donde por ser niña se le obsequiaban barbies, bebés, las típicas ollas, batidoras o la particular escoba o recogedor con el cual la niña pasaba todo el día moviendo de lado a lado.

No obstante, se les regalaba a los niños carros, bicicletas, balones, juguetes que les permitían desarrollar otras destrezas y habilidades que a las niñas posiblemente no, condicionando un comportamiento.

A las niñas se les influenciaba a las labores de la casa y a los niños para actividades en la calle, generando esto una brecha en los comportamientos tanto en presente como futuro, sin tener en cuenta en algunas oportunidades los gustos o preferencias de cada niña y niño, dando por supuesto o de manera impositiva la escogencia de un regalo solo por ser niña o niño.

En la actualidad
Aunque esto era asunto de una determinada generación, aun se carga con algunos de estos comportamientos. En la actualidad los regalos suelen ser más equitativos y diversos, el asusto transciende más que en un objeto, ya que se continúa con el estereotipo de género como lo hacen con relación al color rosa prevaleciendo para las niñas y el azul para los niños, de tal manera las celebraciones de baby shower siguen caracterizándose por ello, promoviendo una Influencia generacional que, aunque ha tenido transformaciones, con los años ha hecho efecto en nuestra cultura, en medio de una sociedad que se resiste a lo diferente, pues seguimos haciendo las cosas por tradición sin pensar el efecto que esto tiene, reaccionando casi como un robots.

Recuerdo la típica anécdota del pescado en la que una niña ve a su madre cortarle la cabeza y cola al pescado para luego meterlo al sartén y freírlo. La niña le pregunta para qué le corta esas dos partes y la madre le contesta “no sé, así me lo enseñó tu abuela, ve y pregúntale a ella”.

La niña va donde su abuela y le pregunta, a lo cual esta le dice: “no se así me enseño tu bisabuela, ve y pregúntale a ella”. La niña va y le pregunta a la bisabuela, y esta le dice que tenía un sartén muy pequeño y no cabía completo el pescado, por eso tenía que cortarle la cabeza y la cola.

Desaprender
Con esto pretendo que usted como lector replantee los comportamientos que tiene frente a una mujer u hombre; si es necesario desaprender hágalo. Quizás no es fácil salir del esquema de crianza o la imposición cultural que se ha vivenciando, pero creo que no es imposible, ya que no somos un producto terminado.

Se han asignado comportamientos a cada género forjando represión social y cultural respecto a cómo una niña o niño debe actuar frente a la vida. Quizás a su mente vienen muchas imágenes o recuerdos de momentos en los que quizás a usted se le dijo cómo actuar o vestirse, hasta incluso cómo pensar por el simple hecho de ser mujer u hombre.

Se nos ha enseñado que las mujeres somos mas sensibles que los hombres y una serie de mitos de acuerdo al género. Debemos ir más allá del simple hecho de aceptar algo o categorizar.

Romper esquemas
Rompamos los esquemas y resignifiquemos el género, abramos la mente a pensar si estamos actuando de acuerdo a una presión social o una asignación inconsciente de cómo debemos comportarnos.

Si usted es de los que suele juzgar y cuestionar aquello que sale del esquema del cual está acostumbrado, permítase aceptar lo diferente.

Constantemente solemos horrorizarnos si vemos un hombre con falda, excepto si su cultura le asigna dicha vestimenta como son los Naza, pero si de repente vemos un hombre con falda o una camisa color rosa, se genera el estereotipo de amanerado, o si una mujer lleva el cabello corto se le categoriza, solemos estar encasillando.

Lo invito a que libere los prejuicios y resignifique lo que para usted es ser mujer y hombre, y si usted es madre o padre de familia, rompa con aquellos esquemas impositivos que han transmitido un malestar ha trazado una brecha abismal entre mujeres y hombres.

Mujeres no teman ser, pero no desde aquello que socialmente se espera, sino desde lo que usted quiere ser, un primer paso para ello es desaprender aquellos contenidos que se nos han impuesto.

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