¿Cómo enfrentar los terrores nocturnos?

Pesadillas nocturnas, más comunes en los niños menores de 12 años

sábado 14 de octubre, 2017

Dra. Nusheen Ameenuddin, Medicina Comunitaria para Niños y Adolescentes de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

No existe una razón específica para explicar por qué algunos niños sufren de terrores nocturnos y otros no, pero parece que factores como el cansancio y el estrés podrían ser las causas que más los producen. Pese a que todos podemos tener pesadillas, son más comunes en los niños menores de 12 años.

Las causas más frecuentes son cansancio o porque el niño se encuentra en una situación de mucho estrés o presión. Dormir en algún entorno nuevo, en un lugar ruidoso, también puede contribuir; además, cuando el padre o la madre tuvieron antecedentes de terrores nocturnos.

Normal
Aunque es normal que nuestros hijos padezcan de pesadillas en algún momento durante, una de las mejores medidas que usted puede tomar para evitar los terrores nocturnos es asegurarse de que su hijo descanse bien. De igual manera, adoptar regularmente una rutina relajante antes de dormir, y que no implique nada electrónico.

Leer juntos, jugar algo tranquilo o conversar un poco puede ayudar a los niños a ir a la cama más tranquilos.

Además, cuando parezca que el pequeño no ha dormido suficiente por la noche, considere una siesta durante el día.

Dentro de lo posible, mantenga bajo el nivel de estrés en la casa y ayude a su hijo a superar situaciones estresantes o difíciles. A fin de reducir el riesgo de que los niños se hagan daño durante uno de los terrores nocturnos donde presente sonambulismo, cree un ambiente seguro en la habitación.

Qué hacer
Cuando su hijo tenga un evento de sonambulismo, acompáñelo hasta que termine. De ser necesario, impídale suavemente levantarse de la cama o llévelo de regreso. Háblele con voz dulce y calmada, sin intentar despertarlo porque la fase del sueño durante la cual ocurre el terror nocturno hace menos probable que los niños respondan al intento de despertarlos. Gritar o sacudir a un niño durante un terror nocturno puede prolongar el evento.

En la mayoría de los casos, los terrores nocturnos desaparecen por sí solos. Nunca castigue a sus hijos por tenerlos, ni amenace con castigarlos si vuelve a ocurrir, pues eso solamente aumenta el estrés de ellos y empeorará la situación.

Por lo general, no es necesario tratar los terrores nocturnos; pero si estos alteran mucho y regularmente su hogar, saque una cita con su médico de cabecera.

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