Bases extraterrestres: ¿realidad encubierta o ficción colectiva? Estos son los cinco sitios más mencionados

lunes 19 de enero, 2026

En distintos rincones del planeta, múltiples relatos alimentan la creencia de que seres de otros mundos no solo han visitado la Tierra, sino que tendrían bases secretas instaladas bajo tierra, en montañas o incluso en el fondo del océano.

Estas teorías, ampliamente difundidas por entusiastas de lo paranormal, ufólogos y comunidades en línea, ganaron espacio en el imaginario colectivo, a pesar de no contar con evidencia científica verificable.

A continuación, se detallan cinco de las bases extraterrestres más mencionadas en el ámbito de las teorías conspirativas.

Área 51, Estados Unidos: el epicentro del misterio

Ubicada en Nevada, Estados Unidos, la conocida Área 51 encabeza casi todas las listas cuando se habla de conspiraciones sobre extraterrestres.

Aunque oficialmente es una base de pruebas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, ha sido durante décadas el foco de rumores sobre tecnología alienígena oculta, ingeniería inversa de naves espaciales y hasta encuentros directos con seres de otros planetas.

Desde mediados del siglo XX, especialmente después del incidente de Roswell en 1947, teorías no verificadas sugieren que la base almacena restos de naves extraterrestres y cuerpos de sus tripulantes.

Las restricciones de acceso y el alto nivel de secreto alimentan aún más estas suposiciones. A pesar de los desmentidos oficiales, la fascinación global por el Área 51 no ha disminuido.

Dulce, Nuevo México: una supuesta base subterránea conjunta

En las profundidades de la pequeña localidad de Dulce, en Nuevo México, Estados Unidos, se encuentra una de las bases más nombradas por los creyentes de teorías extraterrestres.

Según estos relatos, habría una instalación subterránea en la que gobiernos humanos y civilizaciones alienígenas trabajarían en conjunto.

La historia de esta base se popularizó a finales de los años 70 y principios de los 80, cuando un ex técnico de gobierno llamado Paul Bennewitz afirmó haber interceptado señales de origen no humano provenientes del área.

Desde entonces, las versiones sobre experimentos genéticos y cooperación secreta entre especies han crecido en círculos de la conspiración, sin pruebas concluyentes.

Monte Bucegi, Rumania: puertas a lo desconocido

En los montes Bucegi, una cadena montañosa de Rumania, las teorías conspirativas sostienen que existe una caverna oculta que funcionaría como base alienígena.

Según estos relatos, en 2003 se habría descubierto una estructura subterránea de origen desconocido con tecnología avanzada e inscripciones antiguas que indicarían la presencia de civilizaciones no humanas en tiempos remotos.

Los defensores de esta teoría afirman que el hallazgo fue inmediatamente clasificado como secreto por autoridades de Estados Unidos y Rumania.

Además, aseguran que el acceso fue bloqueado por razones de seguridad mundial. La falta de documentos oficiales y la negativa a reconocer cualquier descubrimiento en la zona alimentan las especulaciones sobre lo que realmente podría haber allí.

Base de los Andes, Sudamérica: actividad en la cordillera

Algunos teóricos de la conspiración señalan que en la cordillera de los Andes existirían bases subterráneas que albergan o colaboran con entidades extraterrestres.

Estas versiones han circulado principalmente en países como Argentina, Chile y Perú, donde testimonios aislados describen luces extrañas, objetos voladores no identificados y encuentros inexplicables cerca de zonas montañosas de difícil acceso.

Aunque no hay un lugar específico oficialmente reconocido, algunas de estas teorías se centran en el cerro Uritorco, en Córdoba, Argentina, una zona frecuentemente mencionada en informes de avistamientos.

Otros relatos se enfocan en el lago Titicaca o en zonas próximas al desierto de Atacama. La combinación de la geografía inhóspita y la recurrencia de fenómenos aéreos no identificados fortalecen la narrativa de una presencia oculta en las alturas andinas.

Zona del silencio, México: anomalías inexplicables

En el norte de México, dentro del estado de Durango, se ubica una región conocida como la Zona del Silencio. Esta área ha sido señalada durante décadas como un punto de alta actividad anómala, donde las ondas de radio dejan de funcionar, las brújulas fallan y supuestamente ocurren fenómenos fuera de lo común.

Teorías conspirativas sostienen que bajo el desierto se encuentra una base extraterrestre activa o una zona de contacto frecuente entre humanos y seres de otros planetas.

Si bien la ciencia ha explicado algunas de las anomalías como interferencias naturales, muchos entusiastas del fenómeno OVNI afirman que hay una relación directa entre estas condiciones y la presencia de vida no terrestre.

Entre el mito y la especulación

Las teorías sobre bases extraterrestres se sostienen en relatos, supuestos informes filtrados, testimonios personales y fenómenos que la ciencia no siempre logra explicar de inmediato.

Aunque no existe evidencia concluyente que respalde la existencia de estas instalaciones, las historias continúan circulando en libros, foros en línea, documentales y convenciones especializadas.

Para algunos, se trata de un entretenimiento basado en el misterio. Para otros, de verdades ocultas que aún no han salido a la luz.

Lo cierto es que estas cinco localizaciones siguen siendo epicentros del interés por lo desconocido.


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