Cada gobierno debería entregar a las autoridades los hallazgos que encuentre sobre su antecesor, sin importar afinidades políticas
La alternancia también sirve para vigilar
La alternancia en el poder es uno de los principios fundamentales de la democracia.
Evita su concentración, permite renovar las visiones de gobierno y, además, cumple una función que pocas veces valoramos: facilita que una administración pueda revisar con independencia lo que hizo la anterior.
Colombia tiene hoy un ejemplo. El gobierno de Abelardo De la Espriella ordenó auditorías sobre informes y actas de gestión recibidos de la administración anterior y entregó a los organismos competentes información sobre posibles irregularidades encontradas.
Será la justicia, no el Gobierno, la encargada de establecer si hubo delitos y determinar responsabilidades. Así debería ocurrir siempre.
No por revanchismo, enemistad o persecución política. Todo gobierno entrante debería realizar una revisión técnica, rigurosa e independiente de lo que recibe y poner cualquier posible irregularidad en conocimiento de Fiscalía, Procuraduría, Contraloría o la autoridad correspondiente.
Y debería hacerlo sin importar si el antecesor pertenece a la oposición o a su misma corriente política.
Ahí está precisamente el valor de institucionalizar este procedimiento. La vigilancia sobre el gobierno saliente no puede depender de si quien llega es amigo o adversario.
Además, podría convertirse en un poderoso mecanismo preventivo.
Todo gobernante sabría desde el primer día que, cuatro años después, otra administración revisará contratos, cuentas, decisiones y ejecución presupuestal.
Y quien llegue también debería saber que será revisado por quien venga después.
La continuidad política tampoco debería convertirse en garantía de silencio, elegir sucesores debe servir para dar continuidad a políticas públicas que funcionan, nunca para garantizar que nadie mire hacia atrás.
Naturalmente, encontrar una posible irregularidad no significa encontrar un culpable.
El debido proceso debe prevalecer y las responsabilidades corresponden exclusivamente a las autoridades competentes.
Pero lo encontrado debe conocerse, documentarse y denunciarse.