Gobierno local le apuesta a generar más de 1 millón de parques

Expertos revelan el mal panorama de Cali en zonas verdes y espacio público

domingo 5 de septiembre, 2021

Son desalentadoras las cifras comparativas presentadas por los expertos en cuanto a zonas verdes y espacio público, frente a las exigencias internacionales.

El estándar de áreas verdes por persona según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es de 16 metros cuadrados (m2) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 9.2 m2, mientras que en Cali sólo llega a los 2.65 m2.

En cuanto a espacio público, Cali sólo cuenta con 2,84 m2 por habitante versus los 9 m2 que requiere ONU Hábitat y lo que plantea la política nacional de espacio público, cuya meta es de 6 m2, lo que evidencia que estamos en mora de cumplir.

Frente a estos retos, académicos e investigadores de la Universidad del Valle, la Javeriana e ICESI hicieron un análisis sobre las principales problemáticas que afronta la ciudad respecto al déficit de espacios de encuentro.

Entre los años 80 y 90, Cali presentó el mayor crecimiento urbano de su historia que transformó radicalmente su paisaje natural y modificó las condiciones climáticas de la ciudad.

Igualmente los factores ambientales asociados a las migraciones, el aumento poblacional, la falta de planificación e invasiones y la falta de articulación entre academia, sociedad y autoridad han generado espacios poco amigables, según los expertos.

Hablan los expertos

La doctora en arquitectura, Sabina Cárdenas, docente e investigadora de la Universidad Javeriana, afirmó que el espacio público es el termómetro de bienestar de las personas en una ciudad y señaló que la coyuntura dada por el paro exacerbó las problemáticas estructurales de la ciudad.

“Como la invasión del espacio público, la falta de mantenimiento de espacios, andenes y parques, la falta de articulación para ordenar el territorio y conectar las zonas verdes, la ausencia de una malla peatonal que permita caminar la ciudad y la no focalización de los recursos para las necesidades específicas de estas zonas”, son algunos ejemplos indicados por Cárdenas.

El urbanista danés, Jan Gehl, sostiene que en la escala del diseño urbano lo primero es la vida social, el espacio público y finalmente la infraestructura, abogando por ciudades con más encuentros de comunidad y más sensibles.

A lo que Cárdenas respondió que con mucha frecuencia se hace al revés, primero se piensa en el edificio, en el desarrollo urbano y lo que sobra es el espacio público, dejando de lado las dinámicas de las personas y los debidos usos. “Un buen diseño urbano es el que logra el maridaje entre las formas de ciudad y los hábitos de uso” reiteró la Arquitecta.

Por su parte, Francisco Ramírez, director de Escuela de Arquitectura de Univalle, expresó que no se trata sólo de que haya zonas verdes, sino de la calidad de esas zonas.

“Lo importante es conciliar el carácter del espacio natural con el carácter del espacio público y que sean disfrutables. En Cali hay una pobre tradición de diseño y de uso de zonas verdes como paisajismo. Son pocos los parques que tienen configuración y reconocimiento en la ciudad, pues la mayoría son excluyentes”, agregó Ramírez.

Menos cemento, más verde

Despejar cemento para obtener más suelo que ayude al almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) y tener más cobertura verde viene siendo una exigencia de los expertos ante el aumento poblacional y las migraciones constantes.

Leonardo Herrera, director del departamento de biología de la Universidad ICESI, explicó que la brisa, la sombra y, en general, el paisaje natural reducen el estrés y brindan salud y calidad de vida a los habitantes.

“Dentro de los indicadores nacionales estamos en un valor medio per cápita, pero el estándar nacional está muy por debajo de lo que piden a nivel internacional. Tenemos una gran cantidad de diversidad natural que favorece la salud, el ambiente, nos trae servicios ecosistémicos que reducen el calor y esa frescura está asociada a la salud”, dijo Herrera.

Según el Director, en Cali no hay distribución equitativa de esas zonas verdes y faltan más formas de desarrollo amigable a toda la ciudad.

Para Herrera, hay problemas estructurales de planificación en las ciudades colombianas que se han incrementado en los últimos años, donde las premisas de ordenamiento territorial no se honran en el desarrollo del propio plan de ordenamiento.

“El otro tema es el diseño, la forma específica de las cosas. Por ejemplo, áreas verdes que son separadores viales, con carros al lado y lado y con conjunto de edificios enmallados que obligan al habitante a ver con miedo desde la ventana un lugar inaccesible donde no existe ni una banca”, manifestó el profesional.

Sobre el tema, Cárdenas enfatizó que para tener parques de calidad en Cali falta trabajar en accebilidad y dotación.

“Estamos en mora de tener un plan maestro de espacio público que regule los vendedores informales y de directrices de aprovechamiento de este espacio para que esto no sea una carga para la administración sino un beneficio que hasta pueda atraer turismo. Es imprescindible trascender lo inmediato de un plan de desarrollo y articularlo al plan de ordenamiento territorial, así como realizar dinámicas de co-creación con las comunidades”, dijo la Arquitecta.

Por su parte, Ramírez insistió en que no sólo se trata de definir el uso de las zonas verdes sino la forma en la que será usado. “Hay que pensar que hay una relación entre el hombre, el ciudadano, la comunidad y el entorno y eso tiene que darle forma. Hay que tener en cuenta las mediaciones entre ellos”, añadió.

Retos

El déficit de espacio público de la ciudad y las alertas ambientales frente a la densidad poblacional y el incremento de la temperatura global están volcando las obras urbanas hacia infraestructura verde.

Rescatar los recursos ambientales y generar espacios de calidad incluyentes son los retos que debe asumir la Administración Distrital, con lo que le apuesta en su plan de desarrollo a generar 1 millón y medio de m2 de espacio público para la ciudad.

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